Laboratorio culinario Recetas sencillas
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Guisos
Tuvo que ser sorprendente para aquellas personas del Paleólitico la primera vez que sumergieron un trozo de carne o  verduras en agua,  lo calentaron  y probaron ese nuevo  líquido que tenía el  sabor de  aquello que habían cocinado, se  había  descubierto la sopa.   Este  hallazgo cambió el  rumbo de la  humanidad.   Ya no era necesario desgastar  la  dentadura  para  masticar  forzadamente  y constantemente para ablandar los alimentos. Fue un gran avance. La vejez era más llevadera y los niños podían destetarse antes, lo que llevó a un bienestar social e individual desconocido hasta entonces. La  primera  receta  de  cocina  tuvo  que ser la sola aunque  su  elaboración no fuese igual a como la concebimos hoy, la razón es que los inventos son consecuencia de las necesidades y por lógica no debieron existir la ollas de barro o pucheros, lo lógico, tan y como nos demuestran las cuevas de Les Eyzes en Francia, tuvo que  ser que aprovechando un hueco en la piedra se pudieran los elementos a cocer y después se  calentarán piedras  que se sumergían dentro de aquella amalgama de elementos. Hasta bien entrado el siglo XX en  el país vasco,  donde para calentar la leche se utilizaba este mismo método o, en Perú, ya no para hacer sopa, la forma de hacer la famosa pachamanca, la cual de cuece al calor de la ladre Tierra pachamama
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