Rigatoni carbonara de Calabacín  Elaboración:  Lava el calabacín, pártelo a lo largo y corta láminas de un centímetro que luego transformarás en finas tiras, evocando la textura del guanciale; dóralas en una sartén con aceite de oliva a fuego medio‑alto durante unos 12 minutos, hasta que adquieran un color tostado y un aroma profundo, y reserva. Cuece la pasta en abundante agua con sal hasta obtener un punto al dente, y mientras tanto prepara la crema mezclando huevo, yema, pecorino rallado y una generosa cantidad de pimienta negra, añadiendo poco a poco agua de cocción hasta lograr una emulsión lisa y brillante. Pasa la pasta escurrida a la sartén con el calabacín, saltea brevemente y, con el fuego ya apagado, incorpora la crema, mezclando con cuchara de madera y ajustando la textura con más agua si es necesario para obtener una carbonara sedosa y envolvente. Sirve de inmediato con un velo final de Pecorino y pimienta recién molida para potenciar su carácter aromático.  Emplatado:  Servir Caliente.   Comentario:  La carbonara clásica es uno de los grandes símbolos de la cocina romana: intensa, envolvente y famosa por esa crema dorada de huevo y queso pecorino que envuelve la pasta sin necesidad de nata.
Ingredientes: 180 g de Rigatoni 1 Calabacín mediano 1 Huevo 1 yema de Huevo 60 g de Queso Pecorino Aceite de oliva virgen extra Sal Pimienta negra recién molida
© P.L.C.F. 2026
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Laboratorio culinario Recetas sencillas Home Lab. culinario Arte gastronómico
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Laboratorio culinario Recetas sencillas Home Lab. culinario Arte gastronómico Rigatoni carbonara de Calabacín  Elaboración:  Lava el calabacín, pártelo a lo largo y corta láminas de un centímetro que luego transformarás en finas tiras, evocando la textura del guanciale; dóralas en una sartén con aceite de oliva a fuego medio‑alto durante unos 12 minutos, hasta que adquieran un color tostado y un aroma profundo, y reserva. Cuece la pasta en abundante agua con sal hasta obtener un punto al dente, y mientras tanto prepara la crema mezclando huevo, yema, pecorino rallado y una generosa cantidad de pimienta negra, añadiendo poco a poco agua de cocción hasta lograr una emulsión lisa y brillante. Pasa la pasta escurrida a la sartén con el calabacín, saltea brevemente y, con el fuego ya apagado, incorpora la crema, mezclando con cuchara de madera y ajustando la textura con más agua si es necesario para obtener una carbonara sedosa y envolvente. Sirve de inmediato con un velo final de Pecorino y pimienta recién molida para potenciar su carácter aromático.  Emplatado:  Servir Caliente.   Comentario:  La carbonara clásica es uno de los grandes símbolos de la cocina romana: intensa, envolvente y famosa por esa crema dorada de huevo y queso pecorino que envuelve la pasta sin necesidad de nata.