Laboratorio culinario Recetas sencillas
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De la pasta se ha dicho  mucho, no sólo por su sabor, sino también sobre sus orígenes. En un bajorrelieve de una tumba etrusca  situada  en la  cercanías de Roma, que data del siglo III antes de Cristo, se encontró un rodillo para elaborar  pasta y un  cortador.  De hecho, el propio Cicerón emperador Romano,  habla de su pasión   por el "Lagum", que son tiras de pasta largas. E n esta época los romanos desarrollaron las máquinas para elaborar la pasta de lasaña. Según Platina, bibliotecario del Vaticano, escribió en el siglo XII, que los macarrones con queso eran una herencia proveniente de las cocinas de Génova y Nápoles.  Sus habitantes los comían todos los días. En un libro titulado "Olla Cocinera", del siglo XIII, se determinó que lasaña se comía como tira de pasta en caldos enriquecidos. El autor de dicho libro era un marino. Todas estas pruebas, le han quitado a la China el lugar de origen  de la pasta entre algunos historiadores  e investigadores,  sobre todo  por que estos aseguran  que Marco Polo nunca  comentó en  sus viajes sobre la pasta, aunque se diga, que fue él el primero en llevar a tierras occidentales, fideos y tallarinas de esas lejanas tierras de  Oriente.  Se dice  que fue  Catalina  de  Medicis, quien se destacó por el amor a la buena comida y quien, al casarse con un rey de Francia, llevó a la corte francesa el arte de la pasta,  con sus chefs cortesanos.  En cuanto al nuevo mundo, los  españoles  cultivaron el trigo para la elaboración de sus panes logrand hacer pasta de harina ligera con huevo que debía ser frita en aceite para darle dureza a la pasta.
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Pastas