Estaba intentando explicar a Mariano, en mi casa, un programa de ordenador, sobre montaje de
fotos, y observe que no me hacía ningún caso. Se encontraba taciturno y le dije:
-No me estas atendiendo y tú has sido quien me pidió que te enseñase este programa.
-Perdona tienes razón. Llevo dos días sin dormir por algo que me ha pasado con un amigo.
-Si quieres vamos al salón, y me lo cuentas, por si te puedo ayudar en algo.
Nos levantamos y fuimos a sentarnos en dos sofás. Abrí dos cervezas y me dispuse a escucharlo.
-El otro día escribí algo, que pienso opina gran parte de los españoles,
acogiéndome a la libertad de expresión y de opinión que nuestra Constitución
nos ampara. Quizás no con gran acierto, con toda seguridad no siendo la
solución idónea para ese problema planteado, indicaba que el primer
responsable era el seno familiar y segundo la sociedad, con medidas de control.
Pues bien me hizo un comentario, dándome su opinión, llamándome primero
“filosofo” y segundo me comparó con alguien, a quien detesto profundamente y
todo lo que representa, que fue el motivo de la segunda guerra mundial. Y la verdad eso me ha
dejado muy dolido.
-Desde luego, conociéndote como te conozco, te ha debido dejar muy trastocado. –Le dije y añadí-.
Seguro que te lo ha dicho sin querer herirte y a lo mejor simplemente para tocarte la moral. Déjalo y
pasa.
-Lo que pienso es, ¿qué ha visto en mí para que haga esa comparación sobre mi persona?. Es
decir, lo que yo trasmito a los demás ¿tiene algo que ver con esa persona que detesto?. ¿Qué
similitud tengo yo con él?. Es eso lo que me da vueltas a la cabeza. Sé que no me quiso herir y que
lo manifestó sin querer molestarme, aunque después he hablado con él y se quiere justificar,
diciéndome que yo he cambiado de opinión. Antes opinaba de otra forma. Pero no es así. Ahora
quizás sea más intransigente, porque he visto las consecuencias de aquello, pero siempre lo he
visto como una gran aberración.
-Bueno eso es lo importante que le has indicado, que lo que te ha dicho, te molesta y punto final. No
le des más vueltas. Mira, Mariano, hace ya 40 años, mi padre se murió hace 38, me pasó algo
parecido con un amigo. Estando con mi padre, en su despacho, le conté lo que me había pasado,
nos sentamos en dos sofás detrás de una mesa de cristal, y me dijo: “Mira hijo, la amistad es como
esta mesa que tenemos delante, si falla una pata, se romperá el cristal. Las patas, para que la mesa
no se rompa, deben de ser de los siguientes materiales: respeto mutuo, educación, fidelidad de
ambos y mucha comprensión. Estas son las cuatro patas de la mesa de la amistad si una falla el
cristal cae y se rompe. Además, cuando te cases, a estos cuatro componentes debes de añadir, uno
más, la convivencia. Ahora no tenemos el divorcio, pero llegará a España y la mitad de los
matrimonios se irán al traste. El matrimonio no es más que la amistad entre dos personas llevado al
amor y cariño. No existe ni amor, ni cariño, sino existe respeto, educación, fidelidad y comprensión.”.
No le des más vueltas. Te ha molestado, lo has hablado con él, estoy seguro que no reincidirá más.
La misma libertad de expresión, que reclamas para ti, la tiene él para opinar lo contrario, siempre
que te respete y no insista en compararte con lo que, él ya sabe, detestas. Debes de pasar página,
si además me dices que él pensaba que opinabas de otra forma, dale la presunción de no quererte
hacer daño.
-Que buen consejo te dio tu padre. Que persona más juiciosa. Tenía las ideas muy claras.
-Lo único que le echó en cara, durante todos estos años, que se muriese tan joven y que me dejase
con la responsabilidad de la casa tan pronto. Tenía dos frases que siempre las repetía: “¡Tener un
amigo es tener un tesoro!” y “¡hay que tener amigos hasta en el infierno, por si acaso!”.
-Que lo dejes correr. “Agua pasada no mueve molino”. Duerme bien, porque aunque no has
nombrado al personaje con el que te ha comparado, me imagino quien es, y te aseguro que si te ha
comparado con él es para hacer una “gracieta” o porque no te conoce tan profundamente como te
conozco yo.
-Me tienes que hablar de tu experiencia en Auschwitz –me dijo Mariano.
-Pero ahora no, en otro momento. Bueno ¿te explico el programa o no?.
-Si anda vamos que voy a poner todo mi interés
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010-Amistad: Divino tesoro