Con mi amigo Mariano  Conversando en libertad
-Hola Mariano, cuanto tiempo sin vernos. -Sí, un par de días. -Tomamos café. -Está bien, además te tengo que contar una cosa que me ha pasado esta mañana. -Pues cuenta. -Me he subido al autobús, iba a ver a un enfermo a la Clínica, y me he ido a la plataforma trasera donde está la segunda puerta de bajada. No entiendo que manía tiene la gente de quedarse en la primera puerta y no seguir, entorpeciendo y haciendo una barrera humana difícil de pasar. -Beneficiando así a los carteristas –manifesté con rotundidad. -Eso además. Bueno sabes que los asientos últimos del lado de las puertas van contra la marcha. Había una señora sentada al lado de la ventana y estaba libre el asiento del pasillo. Llega un individuo, ya mayor, y se sienta a su lado en el momento que el conductor arranca haciendo una maniobra brusca y cayendo su hombro sobre la señora. -Algunos conductores de autobús si llevasen camiones de ganado los despedirían, de cómo conducen, puesto que mataban a los animales. No se dan cuenta que llevan personas dentro. -Tienes razón. Prosigo. La señora sin decir nada se le queda mirando, y eso que él había caído en mullido, cuando le espeta: -“Señora está usted muy gorda”. -¿Él era delgado? -Ni mucho menos. No era gordo pero tampoco delgado. -“Es que hay que comer menos”. La señora callada, mirándolo con asombro más que con desprecio. -“La gordura solo trae enfermedades”. La señora no pudo más y le dijo: -“¿No es usted un poco grosero?”. Miré a mi alrededor y observe que la gente miraba la situación sin decir nada, así pues decidí intervenir y dirigiéndome a la señora le dije -“Es misógino, grosero y muy mal educado” -Muy bien dicho. No sé cómo pueden ir por la calle semejantes animales. Espera que ahora viene lo bueno. Cuando me iba a contestar, la verdad es que se quedó un poco aturdido con mi intervención que no esperaba, le dije -“Como me conteste le arreo”. -¿Y qué hizo?. Se calló pero a los dos minutos mirándome me dijo: -“¡Si va a ser que yo maté a Manolete!” -Hay que ser….. se comparó con Islero. -Pues sí. En ese momento llegamos a la parada que yo me bajaba y se abrió la puerta. Al salir me dirigí a la señora diciéndole: -“Tranquila él ya se ha definido a si mismo comparándose con un toro. No es persona sino animal”. -No me lo puedo creer que pueda haber personas así. -Baje y me quede observando la reacción de él por si le pasaba algo a la señora. Se había levantado y se iba hacia adelante del autobús. La gente de alrededor se estaba riendo. Pobre “Islero, negro zaíno, meano, un poco bragado, astifino y bien armado que el 28 de agosto de 1947 en la Plaza de Santa Margarita de Linares y perteneciente a la ganadería de Eduardo Miura, salió en quinto lugar con 495 kilos, correspondiéndole la lidia a Manolete, al entrar a matar, tras una magnífica faena, a volapié y darle una estocada en lo más alto de la agujas, empitonó al diestro rompiéndole la arteria femoral y otros vasos sanguíneos." -Anda como para ponerte a ti símiles taurinos. -Es que uno mismo se compare con un toro, manda……., que se lo digan podría ser un insulto, que se lo diga el mismo es de……… Ya sabes la próxima vez que subas al autobús y lo veas le dices -“Que tal Islero, ten cuidado que a lo mejor no cabes en el autobús” -No te pases que no quiero insultar. -Si no es insultar, el mismo se lo llama. -Hombre que lo diría como símil. -Pues vaya símil. Símil es una analogía en la que los elementos relacionados son presentados como iguales en cuanto a una cualidad. Si le llamas Islero no le insultas es lo que él se cree que es, por eso lo manifiesta.
© PLCF 2009
Home Lab. culinario Arte gastronómico Fotos viajes
015-Islero y el autobús
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-Hola Mariano, cuanto tiempo sin vernos. -Sí, un par de días. -Tomamos café. -Está bien, además te tengo que contar una cosa que me ha pasado esta mañana. -Pues cuenta. -Me he subido al autobús, iba a ver a un enfermo a la Clínica, y me he ido a la plataforma trasera donde está la segunda puerta de bajada. No entiendo que manía tiene la gente de quedarse en la primera puerta y no seguir, entorpeciendo y haciendo una barrera humana difícil de pasar. -Beneficiando así a los carteristas –manifesté con rotundidad. -Eso además. Bueno sabes que los asientos últimos del lado de las puertas van contra la marcha. Había una señora sentada al lado de la ventana y estaba libre el asiento del pasillo. Llega un individuo, ya mayor, y se sienta a su lado en el momento que el conductor arranca haciendo una maniobra brusca y cayendo su hombro sobre la señora. -Algunos conductores de autobús si llevasen camiones de ganado los despedirían, de cómo conducen, puesto que mataban a los animales. No se dan cuenta que llevan personas dentro. -Tienes razón. Prosigo. La señora sin decir nada se le queda mirando, y eso que él había caído en mullido, cuando le espeta: -“Señora está usted muy gorda”. -¿Él era delgado? -Ni mucho menos. No era gordo pero tampoco delgado. -“Es que hay que comer menos”. La señora callada, mirándolo con asombro más que con desprecio. -“La gordura solo trae enfermedades”. La señora no pudo más y le dijo: -“¿No es usted un poco grosero?”. Miré a mi alrededor y observe que la gente miraba la situación sin decir nada, así pues decidí intervenir y dirigiéndome a la señora le dije -“Es misógino, grosero y muy mal educado” -Muy bien dicho. No sé cómo pueden ir por la calle semejantes animales. Espera que ahora viene lo bueno. Cuando me iba a contestar, la verdad es que se quedó un poco aturdido con mi intervención que no esperaba, le dije -“Como me conteste le arreo”. -¿Y qué hizo?. Se calló pero a los dos minutos mirándome me dijo: -“¡Si va a ser que yo maté a Manolete!” -Hay que ser….. se comparó con Islero. -Pues sí. En ese momento llegamos a la parada que yo me bajaba y se abrió la puerta. Al salir me dirigí a la señora diciéndole: -“Tranquila él ya se ha definido a si mismo comparándose con un toro. No es persona sino animal”. -No me lo puedo creer que pueda haber personas así. -Baje y me quede observando la reacción de él por si le pasaba algo a la señora. Se había levantado y se iba hacia adelante del autobús. La gente de alrededor se estaba riendo. Pobre “Islero, negro zaíno, meano, un poco bragado, astifino y bien armado que el 28 de agosto de 1947 en la Plaza de Santa Margarita de Linares y perteneciente a la ganadería de Eduardo Miura, salió en quinto lugar con 495 kilos, correspondiéndole la lidia a Manolete, al entrar a matar, tras una magnífica faena, a volapié y darle una estocada en lo más alto de la agujas, empitonó al diestro rompiéndole la arteria femoral y otros vasos sanguíneos." -Anda como para ponerte a ti símiles taurinos. -Es que uno mismo se compare con un toro, manda……., que se lo digan podría ser un insulto, que se lo diga el mismo es de……… Ya sabes la próxima vez que subas al autobús y lo veas le dices -“Que tal Islero, ten cuidado que a lo mejor no cabes en el autobús” -No te pases que no quiero insultar. -Si no es insultar, el mismo se lo llama. -Hombre que lo diría como símil. -Pues vaya símil. Símil es una analogía en la que los elementos relacionados son presentados como iguales en cuanto a una cualidad. Si le llamas Islero no le insultas es lo que él se cree que es, por eso lo manifiesta.
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