Con mi amigo Mariano  Conversando en libertad
Estaba desayunando en Vips, antes de ir al trabajo, cuando de pronto veo que entra Mariano. -Hola, ¿qué haces?. No te esperaba. -Es que he ido al banco y como sé que desayunas aquí, he venido a verte. -Me parece muy bien –le replique. -Qué haces leyendo “El Mundo” y “Publico”. Chico no me aclaro contigo, eres de ¿derechas o de izquierdas?. -Es que yo compro el periódico dependiendo del DVD que dan o te venden con él. -Muy práctico. ¿Pero de derechas o de izquierdas? –insistió. -Para mucha gente de derechas, yo soy de derechas. Para muchos de izquierdas, yo soy de izquierdas. Para algunos que son de derechas, yo soy de izquierdas y para otros de izquierdas, yo soy de derechas. -Vamos que das el pego a cualquiera. -Simplemente convivo con todos. Me parece una cursilada decir si soy de un lado o de otro, como si hubiese dos bandos. Me considero español y lo único que pido es que los políticos de derechas y los de izquierdas se comporten como deben para guiar el país en beneficio de todos. -Te ha quedado de cine. Pero anda con el caso Gürtel, el Faisán y el de Mallorca, la cosa esta que arde. -Es que algunos de nuestros políticos son completamente indignos de representar a los españoles. -Pues dicen que el caso Gürtel esta urgido desde el PSOE. -Eso es una defensa que solo sirve para los militantes fanáticos de PP. Los españoles con un poco de sentido común saben que por mucho que el PSOE haya, presuntamente, investigado e instigado a la Policía para vigilar al PP, si no hubiera habido regalos de trajes, relojes, bolsos, coches, pisos, dinero, etc. el caso Gürtel no hubiese salido a la luz porque, simplemente, no hubiera habido nada que investigar. Por lo tanto los políticos implicados, cuando sean condenados, no habrán sido personas integras, y por lo tanto indignos de ser nuestros representantes. -Y el asunto Faisán. -Igual que el otro. Si hubo un chivatazo por parte de la policía o por parte de algún político, que se investigue, se encuentre al culpable y que caiga todo el peso de la ley. Todos, absolutamente todos. El caso de la Muela, lo mismo y el de Jaime Matas otro tanto. Me parece peor todos estos casos que la propia situación económica que atraviesa el país. Que fíjate en la paradoja, cuatro millones de parados y la bolsa subiendo como nunca. -Es que todo está muy mal. –Dijo Mariano- Desde luego me resistía a pensar que el Gobierno lo estuviese haciendo tan mal. Ya me estoy convenciendo. Pero con la oposición que hay ¿qué nos espera?. -Es que el poder, al parecer, conlleva la ambición humana. -No estoy de acuerdo Mariano. Es bueno que los políticos tengan ambición y buenas ideas. Que ganen sus sueldos espléndidamente. Que hagan su trabajo por el colectivo. Pero que no roben, ni prevariquen, al fin y al cabo son funcionarios y como tal no pueden recibir prebendas a cambio de favores o servicios. -Yo creo que los políticos no se consideran funcionarios. -Pues lo son. Todos los que cobran de los Presupuestos Generales del Estado, son funcionarios. Desde el Rey al portero de cualquier dependencia de algún Ministerio o Comunidad. -Es duro pensar que los funcionarios son así –dijo Mariano. -Generalizar es malo y muy injusto. Decir que el PP son unos chorizos o que el PSOE unos chivatos, es faltar a la verdad. Gracias a Dios que la gran mayoría de los militantes del PP y del PSOE, son gente integra, digna y muy honrada, que se ven manchados por muy poquitos, que con su presunto hacer delictivo, envuelve la buena labor que realizan la gran mayoría del resto de los funcionarios. Mira te contare algo que viví hace 30 años. Acababa de fallecer mi padre. Mi familia paterna tenía unos amigos, el matrimonio Mut. Ella, Lilitos, había estudiado con mi tía Marta en un Colegio en Santoña. Él era Director General del Instituto de Previsión, o algo así, que era la Institución que hoy llamamos Insalud o Salud, en Aragón. Pues bien un día nos esperaban a tomar el té, eran así de finos, en su casa. Enrique, que era serio, estaba con un cabreo exagerado, el portero de la casa había recogido, para él, un regalo que consistía en dos jarrones de plata. Nos dijo que nunca había aceptado regalos por ningún motivo y que procedía, el obsequio, de una humilde familia que habían conseguido una invalidez, muy justa, para una hija y estaba seguro que ese mes no tuviesen para comer. Llamo a un amigo suyo y que también había sido de mi padre, comisario de policía, para ver como los podían encontrar para devolvérselos con su eterno agradecimiento, pero que no podía admitir. Días más tarde lo pudo devolver. Los recibió en su despacho y les dio las explicaciones de porque no lo podía consentir. Dándoles las gracias. -Desde luego encomiable -Y era en una época, la transición española, que nadie se hubiese enterado de nada. Ya sabes que tengo grandes e íntimos amigos funcionarios y no solo pondría la mano en el fuego por ellos, sino que me dejaría asar como San Lorenzo en la parrilla, por su integridad, dignidad y honradez. Afortunadamente, para todos nosotros, la gran mayoría son así. -Pues por otro lado tenemos el barco Alacrán. -¿Se puede saber que hago yo hablando de política y de los políticos si no me gusta hacerlo? -Bueno ahora que no nos oye nadie. ¿Si hubiera elecciones a quien votarías?. -Mi voto es secreto. En una ocasión mi madre me preparo el sobre con la papeleta y me la dio. Se la rechace, le dije que tenía libertad de voto y que cogería la papeleta en las urnas. Se enfadó mucho. Llegue a mi colegio electoral, me metí en una cabina y cogí una papeleta como la que me había preparado mi madre. Pero ejercí mi derecho al voto libremente. Estuvo durante algunos meses preguntándome a quien había votado y cada vez le decía un partido distinto. Al final se cansó y no me preguntó más. Me preguntas ¿a quién?. No lo sé ya veré. A los de la derecha les diré que a la derecha. A los de la izquierda que a la izquierda. A otros de derecha, para chincharlos, les diré que a la izquierda y a otros de la izquierda les diré que a la derecha. Así todos contentos. Y sobre lo del barco lo hablamos otro día, pero te recuerdo que llevaban pabellón de conveniencia. Es decir en el momento del apresamiento no eran ciudadanos españoles. -Esa conversación me interesará. Estás cañero. -Pues hala me voy a trabajar que ya llego tarde.
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022-Políticos indignos
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Estaba desayunando en Vips, antes de ir al trabajo, cuando de pronto veo que entra Mariano. -Hola, ¿qué haces?. No te esperaba. -Es que he ido al banco y como sé que desayunas aquí, he venido a verte. -Me parece muy bien –le replique. -Qué haces leyendo “El Mundo” y “Publico”. Chico no me aclaro contigo, eres de ¿derechas o de izquierdas?. -Es que yo compro el periódico dependiendo del DVD que dan o te venden con él. -Muy práctico. ¿Pero de derechas o de izquierdas? –insistió. -Para mucha gente de derechas, yo soy de derechas. Para muchos de izquierdas, yo soy de izquierdas. Para algunos que son de derechas, yo soy de izquierdas y para otros de izquierdas, yo soy de derechas. -Vamos que das el pego a cualquiera. -Simplemente convivo con todos. Me parece una cursilada decir si soy de un lado o de otro, como si hubiese dos bandos. Me considero español y lo único que pido es que los políticos de derechas y los de izquierdas se comporten como deben para guiar el país en beneficio de todos. -Te ha quedado de cine. Pero anda con el caso Gürtel, el Faisán y el de Mallorca, la cosa esta que arde. -Es que algunos de nuestros políticos son completamente indignos de representar a los españoles. -Pues dicen que el caso Gürtel esta urgido desde el PSOE. -Eso es una defensa que solo sirve para los militantes fanáticos de PP. Los españoles con un poco de sentido común saben que por mucho que el PSOE haya, presuntamente, investigado e instigado a la Policía para vigilar al PP, si no hubiera habido regalos de trajes, relojes, bolsos, coches, pisos, dinero, etc. el caso Gürtel no hubiese salido a la luz porque, simplemente, no hubiera habido nada que investigar. Por lo tanto los políticos implicados, cuando sean condenados, no habrán sido personas integras, y por lo tanto indignos de ser nuestros representantes. -Y el asunto Faisán. -Igual que el otro. Si hubo un chivatazo por parte de la policía o por parte de algún político, que se investigue, se encuentre al culpable y que caiga todo el peso de la ley. Todos, absolutamente todos. El caso de la Muela, lo mismo y el de Jaime Matas otro tanto. Me parece peor todos estos casos que la propia situación económica que atraviesa el país. Que fíjate en la paradoja, cuatro millones de parados y la bolsa subiendo como nunca. -Es que todo está muy mal. –Dijo Mariano- Desde luego me resistía a pensar que el Gobierno lo estuviese haciendo tan mal. Ya me estoy convenciendo. Pero con la oposición que hay ¿qué nos espera?. -Es que el poder, al parecer, conlleva la ambición humana. -No estoy de acuerdo Mariano. Es bueno que los políticos tengan ambición y buenas ideas. Que ganen sus sueldos espléndidamente. Que hagan su trabajo por el colectivo. Pero que no roben, ni prevariquen, al fin y al cabo son funcionarios y como tal no pueden recibir prebendas a cambio de favores o servicios. -Yo creo que los políticos no se consideran funcionarios. -Pues lo son. Todos los que cobran de los Presupuestos Generales del Estado, son funcionarios. Desde el Rey al portero de cualquier dependencia de algún Ministerio o Comunidad. -Es duro pensar que los funcionarios son así –dijo Mariano. -Generalizar es malo y muy injusto. Decir que el PP son unos chorizos o que el PSOE unos chivatos, es faltar a la verdad. Gracias a Dios que la gran mayoría de los militantes del PP y del PSOE, son gente integra, digna y muy honrada, que se ven manchados por muy poquitos, que con su presunto hacer delictivo, envuelve la buena labor que realizan la gran mayoría del resto de los funcionarios. Mira te contare algo que viví hace 30 años. Acababa de fallecer mi padre. Mi familia paterna tenía unos amigos, el matrimonio Mut. Ella, Lilitos, había estudiado con mi tía Marta en un Colegio en Santoña. Él era Director General del Instituto de Previsión, o algo así, que era la Institución que hoy llamamos Insalud o Salud, en Aragón. Pues bien un día nos esperaban a tomar el té, eran así de finos, en su casa. Enrique, que era serio, estaba con un cabreo exagerado, el portero de la casa había recogido, para él, un regalo que consistía en dos jarrones de plata. Nos dijo que nunca había aceptado regalos por ningún motivo y que procedía, el obsequio, de una humilde familia que habían conseguido una invalidez, muy justa, para una hija y estaba seguro que ese mes no tuviesen para comer. Llamo a un amigo suyo y que también había sido de mi padre, comisario de policía, para ver como los podían encontrar para devolvérselos con su eterno agradecimiento, pero que no podía admitir. Días más tarde lo pudo devolver. Los recibió en su despacho y les dio las explicaciones de porque no lo podía consentir. Dándoles las gracias. -Desde luego encomiable -Y era en una época, la transición española, que nadie se hubiese enterado de nada. Ya sabes que tengo grandes e íntimos amigos funcionarios y no solo pondría la mano en el fuego por ellos, sino que me dejaría asar como San Lorenzo en la parrilla, por su integridad, dignidad y honradez. Afortunadamente, para todos nosotros, la gran mayoría son así. -Pues por otro lado tenemos el barco Alacrán. -¿Se puede saber que hago yo hablando de política y de los políticos si no me gusta hacerlo? -Bueno ahora que no nos oye nadie. ¿Si hubiera elecciones a quien votarías?. -Mi voto es secreto. En una ocasión mi madre me preparo el sobre con la papeleta y me la dio. Se la rechace, le dije que tenía libertad de voto y que cogería la papeleta en las urnas. Se enfadó mucho. Llegue a mi colegio electoral, me metí en una cabina y cogí una papeleta como la que me había preparado mi madre. Pero ejercí mi derecho al voto libremente. Estuvo durante algunos meses preguntándome a quien había votado y cada vez le decía un partido distinto. Al final se cansó y no me preguntó más. Me preguntas ¿a quién?. No lo sé ya veré. A los de la derecha les diré que a la derecha. A los de la izquierda que a la izquierda. A otros de derecha, para chincharlos, les diré que a la izquierda y a otros de la izquierda les diré que a la derecha. Así todos contentos. Y sobre lo del barco lo hablamos otro día, pero te recuerdo que llevaban pabellón de conveniencia. Es decir en el momento del apresamiento no eran ciudadanos españoles. -Esa conversación me interesará. Estás cañero. -Pues hala me voy a trabajar que ya llego tarde.
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