Con mi amigo Mariano  Conversando en libertad
Estaba esperando a Mariano, tomándome un café, con mi notebook navegando por Internet, cuando apareció con un antiguo cliente, que se había encontrado en la calle. -Te presento a Jesús. Un cliente. Más, diría un amigo. –Dijo Mariano. -Encantado de conocerte. –Respondí. -Mucho gusto. -Dijo Jesús. -¿Que estás haciendo? –me pregunto Mariano. -Viendo cómo van las visitas de nuestro blog. -¿Eso se puede saber? –dijo Jesús. -Si –le respondí-. Le explique que había unos programas que te indicaban las personas que te visitaban e incluso saber si eran las mismas por el número IP. De pronto exclamo: -¡Manda cojones! Que adelantos. Mariano me miro y se sonrío. Aquello era una señal de complicidad. Hacía años que no jugábamos a un juego consistente de dar todos los significados posibles a una misma palabra. Comenzó Mariano diciendo: -Un ejemplo de la riqueza del lenguaje castellano es el número de acepciones de una simple palabra, como puede ser la muy conocida y frecuentemente utilizada referencia a los atributos masculinos, "cojones". Seguí yo ante el asombro de Jesús. -Si va acompañada de un numeral, tiene significados distintos según el número utilizado. Así "Uno" significa "caro o costoso" (valía un cojón). -"Dos" significa "valentía" (tiene dos cojones). -"Tres" significa "desprecio" (me importa tres cojones). -Un número muy grande más "par" significa "dificultad" (lograrlo me costó mil pares de cojones). -El verbo cambia el significado. "Tener" indica "valentía" (aquella persona tiene cojones). -Aunque con signos exclamativos puede significar "sorpresa" (¡tiene cojones!) –dijo Mariano. -"Poner" expresa un reto, especialmente si se pone en algunos lugares (puso los cojones encima de la mesa). -También se los utiliza para apostar (me corto los cojones). -O para amenazar (te corto los cojones). -El tiempo del verbo utilizado cambia el significado de la frase. Así el presente indica "molestia o hastío" (me toca los cojones). -El reflexivo significa "vagancia" (se tocaba los cojones). -Pero el imperativo significa "sorpresa" (¡tócate los cojones!). -Los prefijos y sufijos modulan su significado: "a-" expresa "miedo" (acojonado). -"des-" significa "cansancio" (descojonado). -"-udo" indica "perfección" (cojonudo). -Y "-azo" se refiere a la "indolencia o abulia" (cojonazo) -Las preposiciones matizan la expresión. "De" significa "éxito" (me salió de cojones). -O "cantidad" (hacía un frío de cojones), -"por" expresa "voluntariedad" (lo haré por cojones). -"hasta" expresa "límite de aguante" (estoy hasta los cojones). -"con" indica "valor" (era un hombre con cojones). -Y "sin", "cobardía" (era un hombre sin cojones). -Es distinto el color, la forma, la simple tersura o el tamaño. El color violeta expresa "frío" (se me quedaron los cojones morados), -dije yo. -La forma, "cansancio" (tenía los cojones cuadrados). -Pero el desgaste implica "experiencia" (tenía los cojones pelados de tanto repetirlo). -Es importante el tamaño y la posición (tiene dos cojones grandes y bien plantados). -Sin embargo hay un tamaño máximo (tiene los cojones como los del caballo de Espartero) que no puede superarse. -Porque entonces indica "torpeza o vagancia" (le cuelgan, se los pisa, se sienta sobre ellos, e incluso necesita una carretilla para llevarlos). -La interjección "¡cojones!" significa "sorpresa", y cuando uno se halla perplejo los solicita (¡manda cojones!). -En ese lugar reside la voluntad y de allí surgen las órdenes (me sale de los cojones). -En resumen, será difícil encontrar una palabra, en castellano o en otros idiomas, con mayor número de acepciones. –Termine diciendo. Miramos a Jesús que estaba con la boca abierta. Y nos dijo muy serio. -Jamás volveré a decir la palabra cojones. Nos echamos a reír.
© PLCF 2010
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028-Cojones
Con mi amigo Mariano  Conversando en libertad
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Estaba esperando a Mariano, tomándome un café, con mi notebook navegando por Internet, cuando apareció con un antiguo cliente, que se había encontrado en la calle. -Te presento a Jesús. Un cliente. Más, diría un amigo. –Dijo Mariano. -Encantado de conocerte. –Respondí. -Mucho gusto. -Dijo Jesús. -¿Que estás haciendo? –me pregunto Mariano. -Viendo cómo van las visitas de nuestro blog. -¿Eso se puede saber? –dijo Jesús. -Si –le respondí-. Le explique que había unos programas que te indicaban las personas que te visitaban e incluso saber si eran las mismas por el número IP. De pronto exclamo: -¡Manda cojones! Que adelantos. Mariano me miro y se sonrío. Aquello era una señal de complicidad. Hacía años que no jugábamos a un juego consistente de dar todos los significados posibles a una misma palabra. Comenzó Mariano diciendo: -Un ejemplo de la riqueza del lenguaje castellano es el número de acepciones de una simple palabra, como puede ser la muy conocida y frecuentemente utilizada referencia a los atributos masculinos, "cojones". Seguí yo ante el asombro de Jesús. -Si va acompañada de un numeral, tiene significados distintos según el número utilizado. Así "Uno" significa "caro o costoso" (valía un cojón). -"Dos" significa "valentía" (tiene dos cojones). -"Tres" significa "desprecio" (me importa tres cojones). -Un número muy grande más "par" significa "dificultad" (lograrlo me costó mil pares de cojones). -El verbo cambia el significado. "Tener" indica "valentía" (aquella persona tiene cojones). -Aunque con signos exclamativos puede significar "sorpresa" (¡tiene cojones!) –dijo Mariano. -"Poner" expresa un reto, especialmente si se pone en algunos lugares (puso los cojones encima de la mesa). -También se los utiliza para apostar (me corto los cojones). -O para amenazar (te corto los cojones). -El tiempo del verbo utilizado cambia el significado de la frase. Así el presente indica "molestia o hastío" (me toca los cojones). -El reflexivo significa "vagancia" (se tocaba los cojones). -Pero el imperativo significa "sorpresa" (¡tócate los cojones!). -Los prefijos y sufijos modulan su significado: "a-" expresa "miedo" (acojonado). -"des-" significa "cansancio" (descojonado). -"-udo" indica "perfección" (cojonudo). -Y "-azo" se refiere a la "indolencia o abulia" (cojonazo) -Las preposiciones matizan la expresión. "De" significa "éxito" (me salió de cojones). -O "cantidad" (hacía un frío de cojones), -"por" expresa "voluntariedad" (lo haré por cojones). -"hasta" expresa "límite de aguante" (estoy hasta los cojones). -"con" indica "valor" (era un hombre con cojones). -Y "sin", "cobardía" (era un hombre sin cojones). -Es distinto el color, la forma, la simple tersura o el tamaño. El color violeta expresa "frío" (se me quedaron los cojones morados), -dije yo. -La forma, "cansancio" (tenía los cojones cuadrados). -Pero el desgaste implica "experiencia" (tenía los cojones pelados de tanto repetirlo). -Es importante el tamaño y la posición (tiene dos cojones grandes y bien plantados). -Sin embargo hay un tamaño máximo (tiene los cojones como los del caballo de Espartero) que no puede superarse. -Porque entonces indica "torpeza o vagancia" (le cuelgan, se los pisa, se sienta sobre ellos, e incluso necesita una carretilla para llevarlos). -La interjección "¡cojones!" significa "sorpresa", y cuando uno se halla perplejo los solicita (¡manda cojones!). -En ese lugar reside la voluntad y de allí surgen las órdenes (me sale de los cojones). -En resumen, será difícil encontrar una palabra, en castellano o en otros idiomas, con mayor número de acepciones. –Termine diciendo. Miramos a Jesús que estaba con la boca abierta. Y nos dijo muy serio. -Jamás volveré a decir la palabra cojones. Nos echamos a reír.
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