Había quedado con Mariano y Aurelio, en el anatómico forense al final de la tarde, con la intención
de ir a tomar unas cervezas.
Aurelio era un compañero nuestro de colegio, médico forense, que desde hacía mucho tiempo no
veía. Sabía de él por Mariano que lo visitaba con mayor asiduidad. Tras el saludo de rigor Aurelio
nos dijo mirando por el microscopio:
-Estoy estudiando este cáncer de pulmón. Tengo que entregar su informe mañana. Pero podéis
hablarme lo que queráis. Ya que lo tengo muy claro y no necesito demasiada concentración y si la
necesito os mando callar –nos espetó con una carcajada.
Empezó Mariano con cierto enfado:
-Sigo alucinando en colores con la irresponsabilidad e hijaputez de ciertos padres, que pese a saber
que el tabaco es malo para la salud, no tienen ningún empacho en contaminar a sus hijos, y a los de
los demás con su humo cancerígeno.
-¿Por qué lo dices? –dije yo
-El otro día fui con mis nietos al cine, a uno de estos con muchas salas …
-Multicines –le dije
-Bueno, sí, eso y al terminar antes de llegar a la calle, en el pasillo de salida, nos encontramos a un
hombre con su descendencia fumando y cuando le dije "que no se podía fumar allí", me dijo
tranquilamente con toda la impunidad, "que la falta de control se lo permite, que me aguantase, que
tuviese paciencia que ya salíamos a la calle".
-Es que el ser humano fumador, tiene tan arraigado el vicio, o más bien diría, la
droga del tabaquismo, que le hace ser maleducado e incluso irracional hacia los
demás –dijo Aurelio-. Es tal la dependencia que tienen que no comprenden que
esa aptitud les mata y además consideran a los no fumadores como personas
intransigentes, cuando en la realidad los intransigentes son ellos que imponen su
voluntad frente a los no fumadores.
-Pero es más –seguía Mariano- al salir me encontré con un guarda de seguridad
y se lo comente. Me dijo que hacía tres días por un hecho igual había sido
zarandeado su compañero. Lo que ya me pareció el colmo. No niego a los
fumadores su derecho a fumar, como a los que se quieren suicidar que tienen su derecho hacerlo,
pero tengo derecho a que no lo hagan delante de mí, ni de mis nietos. Pues bien cuando ya
estábamos en la plaza que hay delante, había una madre, con dos bebes gemelos, fumando. Ya sé
que era en la calle y que allí no se le puede decir nada, pero lo indignante es que el humo se lo
echaba a los bebes, mientras decía "cuchi cuchi", con una boca que parecía un volcán. Así pues
saque la máquina de fotos y le hice una foto. Como verás te hago caso y me la llevo a todas las
partes.
-Nunca se sabe cuándo viene bien. –Dije yo-
Mariano nos enseñó la foto, lo que nos indignó más.
-El cáncer de pulmón es la enfermedad resultante del crecimiento anormal de células en el tejido
pulmonar. Proveniente de células epiteliales, este crecimiento generalmente maligno, puede derivar
en metástasis e infiltración a otros tejidos del cuerpo. –Dijo Aurelio-. El cáncer de pulmón es una de
las enfermedades más graves y uno de los cánceres con mayor incidencia en el ser humano,
responsable de los mayores índices de mortalidad oncológica a escala mundial. Es la primera causa
de mortalidad por cáncer en el varón y la tercera, después del de colon y mama, en la mujer,
causando más de un millón de muertes cada año en el Mundo.
-¿Qué importancia tiene el tabaco?. –Le pregunte-
-El médico alemán Fritz Lickint reportó en 1929 la primera prueba estadística que relacionaba el
cáncer de pulmón con el fumar cigarrillos, lo que conllevó a una impresionante campaña antitabaco
en la Alemania Nazi. Un estudio iniciado en la década de 1950 por médicos británicos, detectó la
primera conexión epidemiológica de evidencia sólida entre el fumar y el cáncer de pulmón. Como
resultado, en 1964, los Estados Unidos ordenó a todos los fumadores a dejar de fumar. La
demostración de una relación positiva entre el tabaco y la aparición del cáncer de pulmón está bien
establecida, hasta el punto que casi se considera, más que un factor de riesgo, un factor causal.
Entre el 80-90% de los cánceres de pulmón se dan en fumadores, o que hayan dejado de fumar
recientemente.
Mariano y yo nos sentamos, mientas Aurelio seguía a lo suyo y hablando al mismo tiempo. Tanto se
entusiasmó que parecía que era nuestro profesor y nosotros sus alumnos. Tras darnos todo tipo de
estadísticas, continuó.
-Cuantos más años de la vida haya fumado una persona y sobre todo si es a una edad temprana,
está más relacionado con cáncer ya que la dosis de cancerígenos es acumulativa. Por ejemplo el
riesgo aumenta entre 60-70 veces en un varón que fume dos cajetillas al día durante 20 años, en
comparación al no fumador. Aunque el abandono del tabaquismo reduce el riesgo de contraer
cáncer de pulmón, no lo reduce a los niveles de quienes nunca fumaron. El abandono del hábito
tabáquico, durante 10 años reduce el riesgo hasta nivel de los sujetos controles (no fumadores). Por
eso esa foto que me has enseñado es una barbaridad. El fumador pasivo es la persona que no fuma
pero que respira el humo del tabaco de los fumadores, ya sea en el hogar, en el trabajo o en lugares
públicos. El fumador pasivo presenta niveles elevados de riesgo de contraer cáncer de pulmón, en
relación al no fumador pasivo, pero inferiores en relación al fumador activo.
-Fíjate, he oído alguna vez algún fumador que esto es mentira ya que también hay personas que se
mueren sin ser fumadoras –dije yo-
-Es la excusa más ingenua, por no decir otra cosa, que existe. Y lo digo con todo el respeto.
Naturalmente que hay otras muertes por cáncer de pulmón que no se deban por el tabaco. Si
estadísticamente hay canceres de pulmón, un 80-90 %, entre fumadores queda entre un 10-20%
que existen por otras circunstancias cancerígenas que también inciden en este tipo de cáncer de
pulmón. Y a otros que fumando todo lo fumable no tienen cáncer de pulmón ¿Pero acaso podemos
tener la certeza que nosotros no lo tendremos?.
-¡Allá cada uno!, -dijo Mariano- vamos a tomar la cerveza. Al final nos tendremos que poner
mascarilla cuando alguien fume.
© PLCF 2010
031-Fumar y el cáncer de pulmón