Con mi amigo Mariano  Conversando en libertad
Había quedado en el apartamento de Mariano para ver el primer partido de España en el Mundial. Allí me encontré con Luisito, el del restaurante, con Aurelio el anatomopatólogo y con Pepiño, el vecino vago de Mariano. Todos íbamos vestidos de "casual" menos Pepiño que iba con pantalón de chándal y la camiseta de España. Vimos el partido y al finalizar las criticas consiguientes: “Iker solo tiene ojos para su novia de la grada”, “esto es la deshonra del país”, “van de favoritos y son una…”, “mira que ganarnos Suiza, que solo tienen dinero, chocolate y vacas” y un largo etc. Al final dije yo: -Desde luego la efectividad Suiza es inalcanzable, tres tiros a puerta, un gol y un poste. España 57 tiros y un solo poste. Hay que reconocer que los suizos son mejores. Me llovieron las críticas por todos los lados. “Era mal español”, “la roja era la mejor del mundo pero los jugadores estaban acojonados” en fin me dio por callar y no decir nada más hasta que Mariano pregunto: -¿A que no sabéis porque se llama “la roja”?. Todos contestaron con la cabeza que no. Así pues Mariano continuo: -Porque los jugadores catalanes se negaban a jugar con el nombre de España y los de marketing de la Federación buscaron el nombre de la roja. -¡Anda ya! –dije yo-. Los de derechas sois la repera. -Que sí, que sí, que lo leí no se en dónde. Así trascurría la tarde cuando Mariano empezó a sacarnos la merienda y cambiamos la conversación. Aurelio dijo: -Ya hemos pasado todos de los 50, estamos en las "Bodas de Oro del nacimiento" y hemos llegado a la "Edad de los Metales", ¡ya que al hombre se le pone el cabello color plata, usa dientes postizos metálicos y el pene se pone como el plomo! Mariano apostillo: -Es la época en que todo comienza a arrugarse y a aumentar; ¡a los hombres les crece la barriga, les aumenta la calvicie y le crecen sólo las bolas! ¡¡¡A los 50, lo que no crece se cae!!! Luisito entró en la conversación diciendo: -Pues yo creo que es la mejor edad. -No te tragues el cuento de que estás en tu mejor edad –dije yo-. Eso fue a los 30 y a comienzos de los 40, cuando repetir de todo era motivo de orgullo y de jactancia. Pero a los 50, "repetir" es una palabra prohibida. -Veamos:-dijo Mariano- ¿Repetir matrimonio?, ¿Con quién, qué y cuándo? -¿Repetir gazpacho? ¡Diarrea segura! o ¿Repetir judías con chorizo? ¿Y los gases qué? –dijo Aurelio. -¿Repetir el acto sexual? ¡Será dentro de una semana o dos! o ¿Volver a ser papá? ¡No hay que ser ocioso!, aunque tengo un amigo que lo va a ser y por ello estoy orgulloso –dije yo-. -¿Hacer deporte? ¡Infarto seguro! o ¿Volver a nadar? ¡Será a flotar! –Dijo Mariano- -¿Volver a beber como antes? –Dijo Aurelio- ¡Cirrosis segura! Pepiño nos miraba sin decir ni mu. Después de un pequeño descanso para comer un poco de jamón, Aurelio continuó: -Después de los 50 todo es grave: de cama, de muerte. Un catarro: bronquitis. Un resfriado: neumonía. Un golpe: hematoma. Un golpe en la cara: diente partido. Dolor de cabeza: derrame. Dolores en las manos: artritis. Un olvido tonto: Alzheimer. Un escalofrío: Parkinson. Un estornudo: tuberculosis. Una oclusión intestinal: cáncer de colon. Sed: diabetes. Un kilo de más: escoliosis. Un kilo de menos: leucemia. Una mancha: SIDA. Una meada a media noche: próstata. Nos echamos una carcajada. Mariano continuo: -A los 50 todo es más peligroso: Sonarse fuerte la nariz: hemorragia nasal. Visión borrosa: cataratas. Cera en los oídos: otitis. Insomnio: ataque depresivo. Un pelo en el peine: calvicie. Dolor en la nuca: osteoporosis. Al final les dije: -No os mortifiquéis, lo mejor es que seáis conscientes de lo que os espera, así pues ir organizando vuestro testamento y escogiendo un buen lugar en el cementerio. Claro, puede ser que lleguéis a los 80, pero no os recomiendo confíes demasiado; y en todo caso, ¡nunca será lo mismo!. Por favor, podéis poner vuestras propiedades a mi nombre ¡Gracias!
© PLCF 2010
Home Lab. culinario Arte gastronómico Fotos viajes
032-Edad de los metales
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Había quedado en el apartamento de Mariano para ver el primer partido de España en el Mundial. Allí me encontré con Luisito, el del restaurante, con Aurelio el anatomopatólogo y con Pepiño, el vecino vago de Mariano. Todos íbamos vestidos de "casual" menos Pepiño que iba con pantalón de chándal y la camiseta de España. Vimos el partido y al finalizar las criticas consiguientes: “Iker solo tiene ojos para su novia de la grada”, “esto es la deshonra del país”, “van de favoritos y son una…”, “mira que ganarnos Suiza, que solo tienen dinero, chocolate y vacas” y un largo etc. Al final dije yo: -Desde luego la efectividad Suiza es inalcanzable, tres tiros a puerta, un gol y un poste. España 57 tiros y un solo poste. Hay que reconocer que los suizos son mejores. Me llovieron las críticas por todos los lados. “Era mal español”, “la roja era la mejor del mundo pero los jugadores estaban acojonados” en fin me dio por callar y no decir nada más hasta que Mariano pregunto: -¿A que no sabéis porque se llama “la roja”?. Todos contestaron con la cabeza que no. Así pues Mariano continuo: -Porque los jugadores catalanes se negaban a jugar con el nombre de España y los de marketing de la Federación buscaron el nombre de la roja. -¡Anda ya! –dije yo-. Los de derechas sois la repera. -Que sí, que sí, que lo leí no se en dónde. Así trascurría la tarde cuando Mariano empezó a sacarnos la merienda y cambiamos la conversación. Aurelio dijo: -Ya hemos pasado todos de los 50, estamos en las "Bodas de Oro del nacimiento" y hemos llegado a la "Edad de los Metales", ¡ya que al hombre se le pone el cabello color plata, usa dientes postizos metálicos y el pene se pone como el plomo! Mariano apostillo: -Es la época en que todo comienza a arrugarse y a aumentar; ¡a los hombres les crece la barriga, les aumenta la calvicie y le crecen sólo las bolas! ¡¡¡A los 50, lo que no crece se cae!!! Luisito entró en la conversación diciendo: -Pues yo creo que es la mejor edad. -No te tragues el cuento de que estás en tu mejor edad –dije yo-. Eso fue a los 30 y a comienzos de los 40, cuando repetir de todo era motivo de orgullo y de jactancia. Pero a los 50, "repetir" es una palabra prohibida. -Veamos:-dijo Mariano- ¿Repetir matrimonio?, ¿Con quién, qué y cuándo? -¿Repetir gazpacho? ¡Diarrea segura! o ¿Repetir judías con chorizo? ¿Y los gases qué? –dijo Aurelio. -¿Repetir el acto sexual? ¡Será dentro de una semana o dos! o ¿Volver a ser papá? ¡No hay que ser ocioso!, aunque tengo un amigo que lo va a ser y por ello estoy orgulloso –dije yo-. -¿Hacer deporte? ¡Infarto seguro! o ¿Volver a nadar? ¡Será a flotar! –Dijo Mariano- -¿Volver a beber como antes? –Dijo Aurelio- ¡Cirrosis segura! Pepiño nos miraba sin decir ni mu. Después de un pequeño descanso para comer un poco de jamón, Aurelio continuó: -Después de los 50 todo es grave: de cama, de muerte. Un catarro: bronquitis. Un resfriado: neumonía. Un golpe: hematoma. Un golpe en la cara: diente partido. Dolor de cabeza: derrame. Dolores en las manos: artritis. Un olvido tonto: Alzheimer. Un escalofrío: Parkinson. Un estornudo: tuberculosis. Una oclusión intestinal: cáncer de colon. Sed: diabetes. Un kilo de más: escoliosis. Un kilo de menos: leucemia. Una mancha: SIDA. Una meada a media noche: próstata. Nos echamos una carcajada. Mariano continuo: -A los 50 todo es más peligroso: Sonarse fuerte la nariz: hemorragia nasal. Visión borrosa: cataratas. Cera en los oídos: otitis. Insomnio: ataque depresivo. Un pelo en el peine: calvicie. Dolor en la nuca: osteoporosis. Al final les dije: -No os mortifiquéis, lo mejor es que seáis conscientes de lo que os espera, así pues ir organizando vuestro testamento y escogiendo un buen lugar en el cementerio. Claro, puede ser que lleguéis a los 80, pero no os recomiendo confíes demasiado; y en todo caso, ¡nunca será lo mismo!. Por favor, podéis poner vuestras propiedades a mi nombre ¡Gracias!
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