Me había llamado Mariano diciéndome que quería verme urgentemente porque tenía que dar una
contestación a su hijo “Marianín” y deseaba saber mi opinión. Así pues me dirigí a su casa y tras
tomar un café me dijo:
-Lee este e-mail haber lo que te parece.
Cogí la hoja y la leí
- - - - - De: Mutua de Accidentes de trabajo xxx.
A: Eusebio González.
Asunto: Clarificación del Bloque 3.
En su parte de accidente indica Vd. en el Bloque 3 "Pobre planificación" como la causa del
accidente. Teniendo en cuenta que los gastos médicos exceden de treinta y cinco mil euros y que el
periodo de hospitalización sobrepasa los seis meses, nos gustaría que nos explicara un poco más
detenidamente la naturaleza de su accidente.
Atentamente suyo: M.A.T.
- - - - -
-Bien ¿Y qué?
-Toma la contestación
- - - - -
De: Eusebio González.
A: Mutua de Accidentes del Trabajador.
Asunto: Solicitud de aclaración del Bloque 3.
Escribo esto en respuesta a su petición de información adicional sobre el bloque número 3 del parte
de accidente. Puse "Pobre planificación" como la causa de mi accidente. Vd. dijo en su e-mail que
debería explicarme más detalladamente y creo que los siguientes detalles serán suficientes.
El día del accidente estaba trabajando solo en la sección superior de una nueva torre de antena de
14 metros de altura, instalando un tramo de la misma, cables y un conector RS
232 para el módem de la estación base. Cuando terminé mi trabajo descubrí que
había traído, después de diversos viajes a la cima, más de 150 kilos de
herramientas y materiales. Mejor que transportar abajo las ahora innecesarias
herramientas y material a mano, decidí bajarlas en una caja usando una polea
que, afortunadamente, había colocado en lo alto de la torre.
Asegurando la cuerda a nivel del suelo, subí a la parte alta de la torre y cargué
los utensilios en la caja. Luego bajé de nuevo al suelo y solté la cuerda,
agarrándola alrededor del brazo, fuertemente, para asegurar el lento descenso de
los 150 Kg. de materiales. Notará Vd. en el Bloque 11 del parte de accidente que
sólo peso 75 Kg.
Debido a mi sorpresa al ser arrancado del suelo tan súbitamente, perdí la
presencia de ánimo y no pude soltar la cuerda. No hace falta decir que ascendí a
una velocidad creciente hacia la cima de la torre. Cerca de los siete metros de
altura me encontré con la caja de herramientas y materiales que bajaba. Ello
explica la fractura de cráneo y el cuello roto.
Ligeramente frenado, continué mi rápido ascenso, sin parar hasta que los dedos de mi mano
derecha fueron dos muñones introducidos en la polea. Afortunadamente, en este momento mi
sorpresa inicial me había abandonado y tuve la entereza suficiente para no soltar la cuerda a pesar
de mi dolor. Esto explica las múltiples fracturas de mi mano derecha.
Aproximadamente al mismo tiempo, sin embargo, la caja de herramientas golpeó el suelo y se
tumbó, arrojando la mayor parte de los materiales. Sin el peso de los mismos, la caja pesaba ahora
unos 10 kilos. Me remito de nuevo al Bloque 11 que se refiere a mi peso. Como puede imaginar,
comencé un más bien rápido descenso de la torre.
De nuevo en las proximidades de los siete metros, me encontré con los restos de la caja y
materiales que subían. Esta es la causa de los dos tobillos fracturados y las heridas en mis piernas
y en mis partes nobles.
El encuentro con la caja me frenó lo bastante para disminuir mis heridas cuando golpeé con la pila
de materiales del suelo y, afortunadamente, sólo se me rompieron seis vértebras y cuatro costillas.
Lamento informar que cuando quedé caído entre los materiales y las herramientas, dolorido,
incapaz de ponerme en pie, y viendo el cubo vacío a 14 metros por encima de mí .... de nuevo perdí
la presencia de ánimo .... y solté la cuerda.
Atentamente suyo:
Eusebio González.
- - - - -
-¿Qué opinas? –dijo Mariano.
-Que es una broma.
-¿Tú crees que Marianín me manda una cosa así, si no es cierta?
-Una de dos: O a Marianín le han tomado el pelo, o te lo está tomando a ti. Esta leyenda urbana ya
corrió hace 10 o 15 años con un obrero de la construcción.
-No j… le voy a llamar y ponerle verde. –Mariano cogió el teléfono. En principio muy enfadado. Poco
a poco se le fue pasando el enfado y termino a carcajada limpia. Al final me contó lo que había
pasado. No fue Marianín quien se lo envío sino su nieto Junior, en venganza por haberlo llevado al
psicólogo.
-Como en este país todo se termina comiendo, te invito a merendar –dijo Mariano.
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035-Pobre planificación