Con mi amigo Mariano  Conversando en libertad
Fui a buscar a Mariano a su apartamento. Llame al timbre. Oía gente. Me abrió y me dijo. -Pasa. Te presento a estos amigos. José Vicente y José Antonio. José Vicente era una persona normal de unos 50 años, vestido con traje y como muy educado. José Antonio me dejo perplejo. Joven, delgado, 1,70 de estatura, pelo negro azabache peinado hacia atrás con un kilo de gomina, un incipiente bigotito estilo gusanito encima del labio pero desde la nariz hasta el mismo bien rasurado, traje negro, camisa blanca, corbata azul con la bandera española, un rolex de oro o bien imitado y en la otra muñeca una pulsera de hilos rojos y amarillos. Cuando Mariano me dijo su nombre, por la cabeza pasó como rayo “Primo de Rivera”, enseguida otra parte de mi cerebro me indicaba que José Antonio Primo de Rivera no llevaba bigote. Cuando fui a saludarlo dude en darle la mano o levantarla en alto y decir: ¡Viva Franco, arriba España!. Fui sensato y le tendí la mano. Estaban hablando de temas personales, para que Mariano se los trasladase a su hijo Marianin. Estuvieron bastante rato. Como no pintaba nada, en la conversación, me puse a leer una revista de fotografía que tenía Mariano por ahí. En un momento determinado y tras servir un café, el anfitrión, se pusieron hablar de la huelga general. -Digan lo que digan las cifras –decía José Antonio- la huelga ha sido un fracaso. ¿Es que acaso no veis que la huelga ha estado orquestada por el Gobierno?. -¿Cómo puede ser eso? –le dijo su amigo José Vicente. Mariano y yo guardábamos un respetuoso silencio. -Está clarísimo. Antes del 29 y ese mismo día, estaban más contentos los miembros y miembras del gobierno que los de los sindicatos. Para el Gobierno es un honor tener una huelga general. ¿Qué Gobierno del Reino de España no ha tenido una huelga general?. Las tuvieron Suarez, González y Aznar. Es la demostración que las leyes económicas que han impuesto escuecen a los españoles y así presumir ante Europa que estamos en el bien camino. Además como ha sido un fracaso, como estaba previsto, no cambiara absolutamente nada. Así somos como Francia, Alemania, Italia, Grecia, etc. Sin embargo para los sindicatos UGT y CC.OO., se jugaban su prestigio. El resto de Sindicatos ¿por qué no secundaron la huelga?. Simplemente porque no beneficiaba a nadie, ni a los sindicatos, ni a los trabajadores, solo al Gobierno. El 75 % de los españoles fueron a trabajar. Solo hicieron huelga en aquellas empresas amenazadas por los piquetes. Ante este espiche Mariano y yo nos quedamos mirando. Parecía que tenía sentido lo que decía. Me levante y me fui al baño. Llame a Mariano. -Dame una tirita Vino Mariano y me dijo: -¿Qué te pasa? ¿Te has herido?. -No. ¿A este de donde lo has sacado? -No lo conozco de nada. Ha venido acompañando a José Vicente. Tiene una empresa de calderería o algo así. -Dame una tirita y me la pongo en el dedo para disimular. Volvimos a la salita. José Antonio seguía: -Los sindicatos no son demócratas, si lo fueran garantizarían el derecho al trabajo, sin embargo coaccionan. Si fuesen demócratas no tendrían piquetes que en vez de ser informativos son coercitivos. Hacen terrorismo sindical. ¿Por qué no nos dicen el número de liberados que hay en España?, ¡porque no son demócratas!. Yo contrato a una persona para un puesto de trabajo, pero se convierte en representante sindical, y tengo que buscar a otra persona porque él está liberado. Me estafa, me cobra un sueldo sin trabajar y además no lo puedo despedir. Los empresarios somos criminalizados por los sindicatos. Sin embargo somos los que con nuestro dinero y talento creamos puestos de trabajo. Hasta aquí todo parecía normal, pero de pronto indicó que un periodista del diario "El Mundo" había comparado a los sindicatos con ETA y él estaba de acuerdo. En ese punto fui a intervenir, pero fue más rápido Mariano y dijo: -Hasta aquí hemos llegado. Estoy en contra de la política económica de este Gobierno. Hay cosas que has dicho que son muy coherentes, y que con algún matiz estoy de acuerdo. -Yo también –dije rápidamente. Prosiguió Mariano: -Pero comparar a los sindicatos con una banda terrorista como ETA, lo siento pero en mi casa, no te lo consiento, aunque periodistas o columnista del "Mundo" lo expresen así. El derecho a sindicarse y de huelga es un Derecho Constitucional y yo lo respeto al igual que es el de trabajar. El pueblo es muy sabio. Igual que a la hora de votar elige a quien quiere, a la hora de secundar la huelga hace lo que cree oportuno. Viendo la metedura de pata José Antonio dijo: -Perdóname no ha sido mi intención ofenderte. -Nos tenemos que ir –dijo José Vicente, algo cortado y avergonzado por el comportamiento de su amigo. Había ido a casa de Mariano a pedirle un favor y su amigo era un metepatas. Se despidieron y nos quedamos solos. -No digo que no tenga razón y que muchas cosas de las que ha dicho sean ciertas, pero todo tiene un límite. No se puede decir que los sindicatos son terroristas, más bien lo son los que califican a los sindicatos de terroristas. Si somos demócratas lo somos con tolerancia. No con rencor. –dijo Mariano. Nos dispusimos a ir a tomar unas cañas.
© PLCF 2010
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038-La huelga general
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Fui a buscar a Mariano a su apartamento. Llame al timbre. Oía gente. Me abrió y me dijo. -Pasa. Te presento a estos amigos. José Vicente y José Antonio. José Vicente era una persona normal de unos 50 años, vestido con traje y como muy educado. José Antonio me dejo perplejo. Joven, delgado, 1,70 de estatura, pelo negro azabache peinado hacia atrás con un kilo de gomina, un incipiente bigotito estilo gusanito encima del labio pero desde la nariz hasta el mismo bien rasurado, traje negro, camisa blanca, corbata azul con la bandera española, un rolex de oro o bien imitado y en la otra muñeca una pulsera de hilos rojos y amarillos. Cuando Mariano me dijo su nombre, por la cabeza pasó como rayo “Primo de Rivera”, enseguida otra parte de mi cerebro me indicaba que José Antonio Primo de Rivera no llevaba bigote. Cuando fui a saludarlo dude en darle la mano o levantarla en alto y decir: ¡Viva Franco, arriba España!. Fui sensato y le tendí la mano. Estaban hablando de temas personales, para que Mariano se los trasladase a su hijo Marianin. Estuvieron bastante rato. Como no pintaba nada, en la conversación, me puse a leer una revista de fotografía que tenía Mariano por ahí. En un momento determinado y tras servir un café, el anfitrión, se pusieron hablar de la huelga general. -Digan lo que digan las cifras –decía José Antonio- la huelga ha sido un fracaso. ¿Es que acaso no veis que la huelga ha estado orquestada por el Gobierno?. -¿Cómo puede ser eso? –le dijo su amigo José Vicente. Mariano y yo guardábamos un respetuoso silencio. -Está clarísimo. Antes del 29 y ese mismo día, estaban más contentos los miembros y miembras del gobierno que los de los sindicatos. Para el Gobierno es un honor tener una huelga general. ¿Qué Gobierno del Reino de España no ha tenido una huelga general?. Las tuvieron Suarez, González y Aznar. Es la demostración que las leyes económicas que han impuesto escuecen a los españoles y así presumir ante Europa que estamos en el bien camino. Además como ha sido un fracaso, como estaba previsto, no cambiara absolutamente nada. Así somos como Francia, Alemania, Italia, Grecia, etc. Sin embargo para los sindicatos UGT y CC.OO., se jugaban su prestigio. El resto de Sindicatos ¿por qué no secundaron la huelga?. Simplemente porque no beneficiaba a nadie, ni a los sindicatos, ni a los trabajadores, solo al Gobierno. El 75 % de los españoles fueron a trabajar. Solo hicieron huelga en aquellas empresas amenazadas por los piquetes. Ante este espiche Mariano y yo nos quedamos mirando. Parecía que tenía sentido lo que decía. Me levante y me fui al baño. Llame a Mariano. -Dame una tirita Vino Mariano y me dijo: -¿Qué te pasa? ¿Te has herido?. -No. ¿A este de donde lo has sacado? -No lo conozco de nada. Ha venido acompañando a José Vicente. Tiene una empresa de calderería o algo así. -Dame una tirita y me la pongo en el dedo para disimular. Volvimos a la salita. José Antonio seguía: -Los sindicatos no son demócratas, si lo fueran garantizarían el derecho al trabajo, sin embargo coaccionan. Si fuesen demócratas no tendrían piquetes que en vez de ser informativos son coercitivos. Hacen terrorismo sindical. ¿Por qué no nos dicen el número de liberados que hay en España?, ¡porque no son demócratas!. Yo contrato a una persona para un puesto de trabajo, pero se convierte en representante sindical, y tengo que buscar a otra persona porque él está liberado. Me estafa, me cobra un sueldo sin trabajar y además no lo puedo despedir. Los empresarios somos criminalizados por los sindicatos. Sin embargo somos los que con nuestro dinero y talento creamos puestos de trabajo. Hasta aquí todo parecía normal, pero de pronto indicó que un periodista del diario "El Mundo" había comparado a los sindicatos con ETA y él estaba de acuerdo. En ese punto fui a intervenir, pero fue más rápido Mariano y dijo: -Hasta aquí hemos llegado. Estoy en contra de la política económica de este Gobierno. Hay cosas que has dicho que son muy coherentes, y que con algún matiz estoy de acuerdo. -Yo también –dije rápidamente. Prosiguió Mariano: -Pero comparar a los sindicatos con una banda terrorista como ETA, lo siento pero en mi casa, no te lo consiento, aunque periodistas o columnista del "Mundo" lo expresen así. El derecho a sindicarse y de huelga es un Derecho Constitucional y yo lo respeto al igual que es el de trabajar. El pueblo es muy sabio. Igual que a la hora de votar elige a quien quiere, a la hora de secundar la huelga hace lo que cree oportuno. Viendo la metedura de pata José Antonio dijo: -Perdóname no ha sido mi intención ofenderte. -Nos tenemos que ir –dijo José Vicente, algo cortado y avergonzado por el comportamiento de su amigo. Había ido a casa de Mariano a pedirle un favor y su amigo era un metepatas. Se despidieron y nos quedamos solos. -No digo que no tenga razón y que muchas cosas de las que ha dicho sean ciertas, pero todo tiene un límite. No se puede decir que los sindicatos son terroristas, más bien lo son los que califican a los sindicatos de terroristas. Si somos demócratas lo somos con tolerancia. No con rencor. –dijo Mariano. Nos dispusimos a ir a tomar unas cañas.
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