Había quedado con Mariano. Me iba a Grecia y tomaba un café con él para despedirme. De pronto
Mariano comenzó la siguiente conversación:
-Desde que las insignias se llaman pins, los maricones gays, las comidas frías lunch, y los repartos
de cine castings, este país no es el mismo. Ahora es mucho más moderno.
-Durante muchos años, los españoles estuvimos hablando en prosa sin
enterarnos. –Indique- Y, lo que es todavía peor, sin darnos cuenta siquiera de lo
atrasados que estábamos. Cuando éramos niños leíamos tebeos en vez de
comics, cuando fuimos jóvenes hacíamos fiestas en vez de parties, los
estudiantes pegaban posters creyendo que eran carteles, los empresarios hacían
negocios en vez de business, las secretarias usaban medias en vez de panties, y
los obreros, tan ordinarios, sacaban la fiambrera al mediodía en vez del tupper-
ware. Yo, en el colegihice aerobic muchas veces, pero en mi ignorancia, creía
que hacia gimnasia.
-Afortunadamente, todo esto ya ha cambiado. Hoy, España es un país rico que entró en la Unión
Europea, y a los españoles se nos nota el cambio simplemente cuando hablamos, lo cual es muy
importante... No es lo mismo decir bacón que tocino, aunque tenga igual de grasa, ni vestíbulo que
hall, ni inconveniente que hándicap. Las cosas, en otro idioma, mejoran mucho y tienen mayor
prestancia.
-Desde que Nueva York es la capital del mundo, -continúe yo- nadie es realmente moderno mientras
no diga en inglés un mínimo de cien palabras, en una conversación de veinte minutos. Desde ese
punto de vista, los españoles estamos ya completamente modernizados. Es más, creo que hoy en el
mundo no hay nadie que nos iguale. Porque, mientras en otros países toman solo del inglés las
palabras que no tienen, bien porque sus idiomas son pobres, cosa que no es nuestro caso, bien
porque pertenecen a lenguajes de reciente creación, como el de la economía o el de la informática,
nosotros, más generosos, hemos ido más allá y hemos adoptado incluso las que no nos hacían
falta. Lo cual demuestra nuestra apertura y nuestra capacidad para superarnos.
-Así, ahora, por ejemplo, ya no decimos bizcocho, sino plum-cake, que queda mucho más fino, ni
tenemos sentimientos, sino feelings, que es mucho más elegante. Y de la misma manera, sacamos
tickets, compramos compacts, usamos kleenex, comemos sándwiches, vamos al pub, hacemos
rappel y los domingos, cuando salimos al campo, que algunos (los más modernos) llaman country,
en lugar de acampar como hasta ahora, vivaqueamos o hacemos camping. Y todo ello, ya digo, con
la mayor naturalidad y sin darle apenas importancia. –Indico Mariano-
-Obviamente, esos cambios de lenguaje han influido en nuestras costumbres y han cambiado
nuestro aspecto, que ahora es mucho más moderno y elegante.
-Los españoles ya no usan calzoncillos, sino slips, lo que permite marcar paquete con más soltura
que a nuestros padres; y cuando uno se afeita, a continuación se echa after shave, que deja la cara
mucho más suave y fresca que el tónico. En España la gente ya no corre, hace jogging o footing; ya
no estudia, hace masters; ya no aparca, utiliza el parking.
-En la oficina, el jefe ya no es el jefe, es el boss, y está siempre en meetings con la public-relations o
va a hacer business junto con su secretaria, o más bien, asistant. –Dije- En su maletín de mano, al
revés de los de antes, que lo llevaban repleto de papeles y de latas de fabada, lleva tan solo un
teléfono y un fax-modem por si acaso. La secretaria tampoco le va a la zaga. Aunque sea de
Valladolid, hace mailings y trainings y cuando acaba el trabajo va al gimnasio a hacer gim-jazz. Allí
se encuentra con todas las de la jet, que vienen de hacerse liftings, y con alguna top-model amante
del body-fitness y del yogourt light; y cuando acuden a un cocktail toman bitter y roast-beef que,
aunque parezca lo mismo, es mucho más digestivo y engorda menos que la carne.
-En la televisión, entre tanto, ya nadie hace entrevistas ni presenta, como antes. Ahora hacen
interviews y presentan magazines, que dan mucha más prestancia aunque aparezcan siempre los
mismos y con los mismos collares. Si el presentador dice mucho O.K. y se mueve todo el rato, al
magazine se le llama show, que es distinto de espectáculo, y si este es un show heavy, es decir, que
tiene carnaza, se le adjetiva de reality para quitarle la cosa cutre que tiene en castellano. Entre
medias, por supuesto, ya no nos ponen anuncios, sino spots que, aparte de ser mejores, nos
permiten hacer zapping.
-Nos hemos civilizado tanto que a los retretes les llamamos wáter que su traducción, del inglés, es
agua. Conocí a uno que fue a Londres y tenía ganas de aliviarse. Cuanto más decía wáter, más
agua le sacaba y por poco se lo hizo en los pantalones. En Inglaterra se denominan toilettes, como
en casi todo el mundo, y viene del francés. La traducción del francés al español es retrete.
-El mercado ahora es, el marketing; el autoservicio, el self-service; el escalafón, el ranking; el
solomillo, steak; y el representante, el manager. Y desde hace algún tiempo, los importantes
también son vips; los auriculares walkman; los puestos de venta stands; los ejecutivos, yuppies; las
niñeras baby-sitters, y los derechos de autor, royalties. Para ser ricos del todo y quitarnos el
complejo de país tercermundista que tuvimos durante algún tiempo y que tanto nos avergonzaba,
solo me queda ya decir siesta, la única palabra que el español ha exportado al mundo, lo que dice
mucho a favor nuestro, con acento americano.
-Mariano dame un abrazo y hasta la vuelta.
© PLCF 2010
045-Ciudadanos del mundo