Estaba con Mariano en el bar de Javier, un compañero del colegio, habíamos quedado también con
Luis, nuestro amigo del restaurante donde vamos a degustar su famoso “irasco” al horno.
Lo estábamos esperando en la barra, cuando de pronto un señor mayor se despidió de Javier y este
le dijo:
-¿Qué se le ha ocurrido hoy don José?
-Ahora lo verás.
Al salir vio como un policía municipal estaba rellenando una denuncia por estacionamiento
prohibido. Don José se acercó y le dijo:
-¡Venga hombre, que no he tardado ni cinco minutos...! Haría usted bien si hiciera un pequeño gesto
con los jubilados...
El policía lo ignoró olímpicamente y continuó cumplimentando la denuncia. Don José, no se achantó
sino que continuó diciéndole que no tenía vergüenza. Lo miró fríamente y le increpo:
-No solo está mal estacionado sino que los neumáticos están desgastados.
Rellenando otra denuncia. Don José le levanto la voz y le indico “que estaba tratando con el rey de
los tontos del culo y que no sabía cómo podía llevar una placa”.
El policía acabo con la denuncia y comenzó con la tercera. Esta vez por un piloto rajado.
El jubilado en vez de achantarse parecía que cada multa del policía, le envalentonara.
En esto que llego la pareja del guardia, que había estado multando a otros vehículos.
Por la acera de enfrente con el frío que hacía, de no más de dos grados, apareció un individuo de
unos dos metros de alto con un pantalón corto, como los de baloncesto y una camiseta de tirantes
negros. En la espalda ponía “Entrenador Trainers”. Le pregunte a Javier
-Mira aquél ¿Quién será?
-Uno de los monitores del gimnasio que hay un poco más arriba.
-¿Mira lo que va haciendo?. –dijo Mariano
Con la mano izquierda iba hablando por teléfono, mientras que con la derecha
se arrascaba los testículos por dentro del pantalón. Los guardias se quedaron
atónitos. ¡Pero cualquiera le decía algo a ese armario de gimnasio!. Así pues el
policía recién llegado se dirigió a don José que seguía dando la vara.
-Su carnet de conducir.
-No tengo.
-¿Como que no tiene?. ¿Conduce un coche sin permiso de circulación?. Abra el coche.
-No tengo las llaves
-¿Cómo que no tiene las llaves?.
-Es que ese coche no es mío. Yo voy en autobús. Cada día me invento algo para entretenerme, los
de mi edad lo necesitamos.
Se dio media vuelta y comenzó andar. Cuando salió de su asombro el policía que estaba
imponiendo la multa al vehículo, se echó mano a las esposas e hizo la intención de ir a detener a
don José. El otro policía lo detuvo y le indico que se diera la vuelta. Entre el ventanal y la puerta, del
bar, estábamos unas treinta personas riéndonos a mandíbula batiente. Los dos agentes se miraron
y fueron hacía su coche patrulla. Dentro del bar hubo quien los increpó diciendo “con los jubilados
si, con los del gimnasio no hay h….” y otras lindezas difíciles de reproducir. Su vehículo estaba
aparcado encima de la acera y un ciudadano en silla de ruedas estaba esperando porque no podía
pasar por ningún sitio. También él les dijo algo. Arrancaron con tanta prisa que por poco atropellan a
un viandante y se golpean con otro vehículo que circulaba correctamente. En ese momento entro
Luis. Ya estábamos los cuatro. Javier nos llevó a un reservado y dijo:
-Esto era lo que tenía para los fumadores. Ahora lo tengo como reservado.
Comenzamos hablar de muchas cosas y sobre todo de la nueva ley del tabaco. Esto lo cuento otro
día.
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051-La autoridad