Con mi amigo Mariano  Conversando en libertad
Me fui a comer con Mariano a “Donde Carol”, había estado con mi peña de amigos y tenía buen recuerdo. Comencé la conversación manifestándole que tenía la intención de seguir publicando nuestros encuentros. -Hombre ya era hora. Llevas seis años sin hacerlo y los echo en falta. -Ya sabes que mi página WEB se llama Conversando en Libertad, precisamente por nuestras conversaciones. - Sí, claro primero fue un bloc y después lo trasformaste en una web. Está muy bien. Pero no solo de recetas, restaurantes y fotos de viaje se tiene que nutrir. También de las barbaridades que decimos. -Bueno el adiós a mi amigo José Antonio, me trastorno mucho y me freno a escribir. Además mi operación de espalda, mi jubilación, mi Cofradía, la desaparición de Chulín, que fue mi último artículo, la entrada en mi vida de Chula, y sobre todo porque no se leían bien las páginas de “Conversando con Mariano”, me frenaron para continuar escribiendo. -Eso me dice que has aprendido más y ahora se ven mejor. –Dijo Mariano- -En programación siempre estas aprendiendo y las nuevas tecnologías se te comen a marchas forzadas. Hacer que tu página se vea igual en el ordenador, en una Tablet o en un Teléfono es un pelín complicado. -Bueno –dijo Mariano- de que hablamos. -Te propongo del IMSERSO. -Es verdad has hecho dos viajes ¿no?. Te has aburrido, aunque ya he visto tus fotos visitando los mejores restaurantes. -La verdad es que no hecho mucha vida en común con el resto de compañeros de vacaciones. El primero fue a Torremolinos en las Navidades. Quitarme de aquí, la presión de querer invitarme a pasarlas con todo el mundo. Además mi madre se murió un 22 de Diciembre. Imagínate la lotería que me toco. No son buenos días para mí. -Tú eres una persona muy independiente. Te comprendo. Piensas que puede ser por compromiso o por pena. Conociéndote no lo aceptas. -En términos generales es así. Agradezco que los amigos se acuerden de mí. Desde que estoy jubilado, no hay día que no salude a dos o tres colegiados o alumnos que he tenido. ¿Sabes la satisfacción que eso me conlleva?. Pensar el cariño que me tienen, me llena de orgullo. -El segundo fue por Baleares ¿No?. -A Ciudadela en Menorca. -Tendrás anécdotas que contar. -Primero te diré que el invento del IMSERSO está muy bien. No solamente se mueve a los jubilados, sino que hace que no se destruya empleo y que los hoteles, agencias, guías, azafatas, transportes y un largo etc. tengan trabajo en unos meses, que las zonas de playa, están cerradas por vacaciones. Creo que el inventor de esto fue Fraga cuando era Ministro de Información y Turismo. En Torremolinos estaba en el centro de la población. Todo abierto y las personas atentas, cuidando al turista y a los abuelitos. -Y visitante muy buenos restaurantes de los alrededores. -Si claro, estuve en el “Sollo” de Fuengirola y en “Dani García” de Marbella. Los dos estrellados Michelín. Tenía cosas que celebrar. Pasar a jubilado y mi 65 cumpleaños. -Cuéntame el viaje a grandes rasgos. –Dijo Mariano. -Fui de Zaragoza a Málaga en avión. El Aeropuerto de Málaga está prácticamente en Torremolinos. Al trasladarnos al Hotel una señora con un sobrero en forma de orinal rosa en la cabeza… -Hombre “orinal”. -Sí, te acuerdas de aquellos guardias urbanos, ahora los llamamos locales, que dirigían el tráfico cuando no había semáforos, llevaban unos cascos blancos de material rígido. -Si claro, hace años ya. Me acuerdo. -Pues así, pero rosa. Al llegar al hotel la señora me pego un empujón que me volvió a sentar en el asiento del autobús, no dije nada, al parecer quería ser la primera en bajar por la puerta de atrás, pero otro abuelito, alto fuerte con cayos de haber llevado muchos fardos pesados a la vez y con una corpulencia considerable, calculo cerca de 2 metros de altura, se adelantó y empezó a bajar. La señora a voz en grito dijo: “Esta puerta es para los de atrás y los que están delante de la puerta por la de delante”. El caballero corpulento se volvió y le dijo: “Yo salgo por donde me sale de los c….. “, mirando al Señor que estaba detrás le dijo: “es su mujer”, este con la cabeza dijo que si, y le manifestó “le acompaño en el sentimiento” - Hombre no me parece unas contestaciones correctas. ¿Y que paso.? –Dijo Mariano conmocionado- - Ya te he dicho que el señor parecía un poco tosco. No paso absolutamente nada. El marido se calló ante una mirada “asesina” de su mujer. Al parecer la señora quería entrar la primera al hotel para no hacer cola en recepción y después de un tremendo coscorrón del marido con la puerta de equipajes ante unos cuantos improperios de su amada esposa, fueron los últimos. Yo hubiera compartido una habitación con un señor que no conocía de nada pero que por las noches para respirar tenía un aparato muy ruidoso. -No tenías habitación individual. -El IMSERSO te oferta habitaciones individuales pero después los hoteles no tienen o si tienen es un cupo muy pequeño y te zampan con otro. Ya lo llevaba arreglado desde Zaragoza, desayunaba, comía y cenaba en el hotel oficial y dormía en otro, que la agencia me consiguió, por el precio del suplemento de la habitación individual. -Tu siempre tan espabilado. Es que has viajado mucho y te las sabes todas. -Hice una vida muy tranquila. Leí dos libros, los desplazamientos a los restaurantes los hice en autobús de línea y solo me apunte a una de las excursiones, a Ceuta. Me dije igual no tengo otra oportunidad de conocerla y pase el estrecho. Lo que sentí es que el día de regreso había una excursión a Gibraltar. -Y las comidas en el hotel ¿Qué tal?. -Cocinar para 1.200 personas es como para un cuartel. Mucho hervido y frito. Por ejemplo iban dos deliciosas abuelitas delante mio cogiendo la comida en el bufet, y una le decía a la otra “En los últimos análisis me ha salido muy mal el colesterol” y se sirvió unos 8 o 10 trozos de bacón chorreando aceite. -Estarían a la plancha. -No fritos. Freidoras industriales y de allí al bufet. No hay tiempo de hacer nada a la plancha. -Viva el colesterol. –Levantando la voz Mariano- -Comen sin conocimiento. La noche de Navidad había langostinos pequeños. Abrieron el restaurante a las 7,30 y a las 7,35 ya no había ni uno. Fui pronto porque me tenía que desplazar al otro Hotel y entre de los primero. Yo me pose 6 pero los demás abueletes montañas. -Y Menorca ¿Qué tal?. -Otro tipo de jubilados. Más jóvenes. El hotel muy bien de cuatro estrellas. Limpieza total. El restaurante muy bien. Menos platos para elegir pero abundante y mejor calidad. El inconveniente es que estaba en el quinto pino. -En Ciudadela, has dicho ¿No?. Es la segunda ciudad de la isla. -Sí, pero para que te hagas una idea, el autobús de línea tardaba 25 minutos en hacer el recorrido. Entre el hotel y Ciudadela hay una entrada del mar, y se da una buena vuelta para llegar. Además Ciudadela en una mañana la has visto, recorriendo tranquilamente todo el centro. -Bueno ¿qué hiciste?. -Me alquile un coche durante cuatro días. Me recorrí la isla de oeste a este y de norte a sur. Para encontrarme, prácticamente, toda la isla cerrada por vacaciones -Te costó un pico. -El coche me costó 115 euros, más 40 de gasolina. Fue barato. Mira si hubiese cogido cada día una excursión, de medio día o día entero, me hubiese gastado más de 250 €. Así que hice solo lo que quise. No sabes cómo estaba de solicitado el alquiler de coches. -¿Y todos los jubilados se lo pueden permitir? -Mi pequeña experiencia me dice que no. Como te he dicho el invento es bueno para las jubilaciones altas. Las medias y bajas es imposible, bastante tienen con los gastos de su casa. -Cuéntame alguna anécdota de tus observaciones a tus compañeros de viaje. –Me dijo Mariano- -Entre a comer en el hotel, me serví mi plato único de verdura. No tenía más ganas de comer. Al lado mío había otra mesa vacía. Vi como un abuelete mucho más mayor que yo se dirigía a ella. Moví mi silla para dejarle más hueco para pasar, cuando una voz femenina le decía “Ahí no Paco. A los ventanales”. El abuelo le contesto. “Ahí pega el sol y no me puede dar en la cabeza”. Pues bien, al final el abuelo al ventanal. Cuando me levante para el postre, me fije en los ventanales y la calva del buen señor le brillaba como si fuese una bombilla. Sabes lo que opino, que al hacernos más mayores, somos más intolerantes y egoístas. -En esto ganan las mujeres. Vamos que los hombres somos más calzonazos. -Eso lo dices tú Mariano yo no. Después de pasar un buen rato nos despedimos hasta la próxima.
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066-Viajes del IMSERSO
Con mi amigo Mariano  Conversando en libertad
Me fui a comer con Mariano a “Donde Carol”, había estado con mi peña de amigos y tenía buen recuerdo. Comencé la conversación manifestándole que tenía la intención de seguir publicando nuestros encuentros. -Hombre ya era hora. Llevas seis años sin hacerlo y los echo en falta. -Ya sabes que mi página WEB se llama Conversando en Libertad, precisamente por nuestras conversaciones. - Sí, claro primero fue un bloc y después lo trasformaste en una web. Está muy bien. Pero no solo de recetas, restaurantes y fotos de viaje se tiene que nutrir. También de las barbaridades que decimos. -Bueno el adiós a mi amigo José Antonio, me trastorno mucho y me freno a escribir. Además mi operación de espalda, mi jubilación, mi Cofradía, la desaparición de Chulín, que fue mi último artículo, la entrada en mi vida de Chula, y sobre todo porque no se leían bien las páginas de “Conversando con Mariano”, me frenaron para continuar escribiendo. -Eso me dice que has aprendido más y ahora se ven mejor. –Dijo Mariano- -En programación siempre estas aprendiendo y las nuevas tecnologías se te comen a marchas forzadas. Hacer que tu página se vea igual en el ordenador, en una Tablet o en un Teléfono es un pelín complicado. -Bueno –dijo Mariano- de que hablamos. -Te propongo del IMSERSO. -Es verdad has hecho dos viajes ¿no?. Te has aburrido, aunque ya he visto tus fotos visitando los mejores restaurantes. -La verdad es que no hecho mucha vida en común con el resto de compañeros de vacaciones. El primero fue a Torremolinos en las Navidades. Quitarme de aquí, la presión de querer invitarme a pasarlas con todo el mundo. Además mi madre se murió un 22 de Diciembre. Imagínate la lotería que me toco. No son buenos días para mí. -Tú eres una persona muy independiente. Te comprendo. Piensas que puede ser por compromiso o por pena. Conociéndote no lo aceptas. -En términos generales es así. Agradezco que los amigos se acuerden de mí. Desde que estoy jubilado, no hay día que no salude a dos o tres colegiados o alumnos que he tenido. ¿Sabes la satisfacción que eso me conlleva?. Pensar el cariño que me tienen, me llena de orgullo. -El segundo fue por Baleares ¿No?. -A Ciudadela en Menorca. -Tendrás anécdotas que contar. -Primero te diré que el invento del IMSERSO está muy bien. No solamente se mueve a los jubilados, sino que hace que no se destruya empleo y que los hoteles, agencias, guías, azafatas, transportes y un largo etc. tengan trabajo en unos meses, que las zonas de playa, están cerradas por vacaciones. Creo que el inventor de esto fue Fraga cuando era Ministro de Información y Turismo. En Torremolinos estaba en el centro de la población. Todo abierto y las personas atentas, cuidando al turista y a los abuelitos. -Y visitante muy buenos restaurantes de los alrededores. -Si claro, estuve en el “Sollo” de Fuengirola y en “Dani García” de Marbella. Los dos estrellados Michelín. Tenía cosas que celebrar. Pasar a jubilado y mi 65 cumpleaños. -Cuéntame el viaje a grandes rasgos. –Dijo Mariano. -Fui de Zaragoza a Málaga en avión. El Aeropuerto de Málaga está prácticamente en Torremolinos. Al trasladarnos al Hotel una señora con un sobrero en forma de orinal rosa en la cabeza… -Hombre “orinal”. -Sí, te acuerdas de aquellos guardias urbanos, ahora los llamamos locales, que dirigían el tráfico cuando no había semáforos, llevaban unos cascos blancos de material rígido. -Si claro, hace años ya. Me acuerdo. -Pues así, pero rosa. Al llegar al hotel la señora me pego un empujón que me volvió a sentar en el asiento del autobús, no dije nada, al parecer quería ser la primera en bajar por la puerta de atrás, pero otro abuelito, alto fuerte con cayos de haber llevado muchos fardos pesados a la vez y con una corpulencia considerable, calculo cerca de 2 metros de altura, se adelantó y empezó a bajar. La señora a voz en grito dijo: “Esta puerta es para los de atrás y los que están delante de la puerta por la de delante”. El caballero corpulento se volvió y le dijo: “Yo salgo por donde me sale de los c….. “, mirando al Señor que estaba detrás le dijo: “es su mujer”, este con la cabeza dijo que si, y le manifestó “le acompaño en el sentimiento” - Hombre no me parece unas contestaciones correctas. ¿Y que paso.? –Dijo Mariano conmocionado- - Ya te he dicho que el señor parecía un poco tosco. No paso absolutamente nada. El marido se calló ante una mirada “asesina” de su mujer. Al parecer la señora quería entrar la primera al hotel para no hacer cola en recepción y después de un tremendo coscorrón del marido con la puerta de equipajes ante unos cuantos improperios de su amada esposa, fueron los últimos. Yo hubiera compartido una habitación con un señor que no conocía de nada pero que por las noches para respirar tenía un aparato muy ruidoso. -No tenías habitación individual. -El IMSERSO te oferta habitaciones individuales pero después los hoteles no tienen o si tienen es un cupo muy pequeño y te zampan con otro. Ya lo llevaba arreglado desde Zaragoza, desayunaba, comía y cenaba en el hotel oficial y dormía en otro, que la agencia me consiguió, por el precio del suplemento de la habitación individual. -Tu siempre tan espabilado. Es que has viajado mucho y te las sabes todas. -Hice una vida muy tranquila. Leí dos libros, los desplazamientos a los restaurantes los hice en autobús de línea y solo me apunte a una de las excursiones, a Ceuta. Me dije igual no tengo otra oportunidad de conocerla y pase el estrecho. Lo que sentí es que el día de regreso había una excursión a Gibraltar. -Y las comidas en el hotel ¿Qué tal?. -Cocinar para 1.200 personas es como para un cuartel. Mucho hervido y frito. Por ejemplo iban dos deliciosas abuelitas delante mio cogiendo la comida en el bufet, y una le decía a la otra “En los últimos análisis me ha salido muy mal el colesterol” y se sirvió unos 8 o 10 trozos de bacón chorreando aceite. -Estarían a la plancha. -No fritos. Freidoras industriales y de allí al bufet. No hay tiempo de hacer nada a la plancha. -Viva el colesterol. –Levantando la voz Mariano- -Comen sin conocimiento. La noche de Navidad había langostinos pequeños. Abrieron el restaurante a las 7,30 y a las 7,35 ya no había ni uno. Fui pronto porque me tenía que desplazar al otro Hotel y entre de los primero. Yo me pose 6 pero los demás abueletes montañas. -Y Menorca ¿Qué tal?. -Otro tipo de jubilados. Más jóvenes. El hotel muy bien de cuatro estrellas. Limpieza total. El restaurante muy bien. Menos platos para elegir pero abundante y mejor calidad. El inconveniente es que estaba en el quinto pino. -En Ciudadela, has dicho ¿No?. Es la segunda ciudad de la isla. -Sí, pero para que te hagas una idea, el autobús de línea tardaba 25 minutos en hacer el recorrido. Entre el hotel y Ciudadela hay una entrada del mar, y se da una buena vuelta para llegar. Además Ciudadela en una mañana la has visto, recorriendo tranquilamente todo el centro. -Bueno ¿qué hiciste?. -Me alquile un coche durante cuatro días. Me recorrí la isla de oeste a este y de norte a sur. Para encontrarme, prácticamente, toda la isla cerrada por vacaciones -Te costó un pico. -El coche me costó 115 euros, más 40 de gasolina. Fue barato. Mira si hubiese cogido cada día una excursión, de medio día o día entero, me hubiese gastado más de 250 €. Así que hice solo lo que quise. No sabes cómo estaba de solicitado el alquiler de coches. -¿Y todos los jubilados se lo pueden permitir? -Mi pequeña experiencia me dice que no. Como te he dicho el invento es bueno para las jubilaciones altas. Las medias y bajas es imposible, bastante tienen con los gastos de su casa. -Cuéntame alguna anécdota de tus observaciones a tus compañeros de viaje. –Me dijo Mariano- -Entre a comer en el hotel, me serví mi plato único de verdura. No tenía más ganas de comer. Al lado mío había otra mesa vacía. Vi como un abuelete mucho más mayor que yo se dirigía a ella. Moví mi silla para dejarle más hueco para pasar, cuando una voz femenina le decía “Ahí no Paco. A los ventanales”. El abuelo le contesto. “Ahí pega el sol y no me puede dar en la cabeza”. Pues bien, al final el abuelo al ventanal. Cuando me levante para el postre, me fije en los ventanales y la calva del buen señor le brillaba como si fuese una bombilla. Sabes lo que opino, que al hacernos más mayores, somos más intolerantes y egoístas. -En esto ganan las mujeres. Vamos que los hombres somos más calzonazos. -Eso lo dices tú Mariano yo no. Después de pasar un buen rato nos despedimos hasta la próxima.
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