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Copitas de dos Salmones y Palta  Elaboración:  Para preparar un entrante sofisticado y equilibrado, comienza cocinando el salmón fresco —o descongelado— optando preferentemente por la plancha para preservar sus aromas naturales y mantener sus jugos interiores; si prefieres hervirlo, sumerge el pescado en agua apenas hirviendo durante unos minutos hasta que el centro esté tierno pero manteniendo una textura semi cruda, ideal para conservar su delicadeza. Deja enfriar el salmón y luego procésalo junto con un poco de su propio jugo hasta obtener una pasta homogénea y untuosa, nunca líquida; incorpora suavemente crema fresca, ajusta con sal y pimienta para realzar su sabor. Con esta crema rellena generosamente copitas o cucharas, reservándolas en frío para que el relleno ocupe aproximadamente un tercio del volumen total. A continuación, prepara una pasta de palta madura triturándola con tenedor o batidor manual, aromatizarla con unas gotas de limón y un toque sutil de ají verde —como el Diaguita o cualquier guindilla al gusto—, cuidando que el picante no opaque la suavidad del plato; salpimienta al gusto y distribuye esta capa sobre el salmón, refrigerando nuevamente por al menos 15 minutos (o 5 en congelador para acelerar). Para el montaje final, bate queso crema Philadelphia con sal, pimienta y una buena pizca de estragón o ciboulette —si prefieres cilantro, incorpóralo mejor a la palta—, ajustando la textura con un poco de leche o crema líquida para obtener una consistencia cremosa y fácil de untar. Extiende esta capa sobre la palta, limpia cuidadosamente los bordes con papel húmedo para una presentación impecable y decora con delicadas hojas de salmón ahumado. Remata con una cucharadita de crema sazonada con estragón y salpimentada, formando una flor con trozos de salmón para aportar volumen y elegancia. Conserva en refrigeración hasta el momento de servir, y justo antes de hacerlo, espolvorea pimienta rosa, añade un toque de estragón o la hierba fresca de tu elección y corona con brotes tiernos de alfalfa o puerro, logrando un bocado fresco, aromático y visualmente irresistible. Emplatado:  Servir frio.  Comentario:  Magnífico plato fácilmente realizable
Ingredientes: 1 trozo de Salmón fresco 1 queso Philadelphia 2 tajadas de Salmón ahumado 4 cuchtas de crema semi liquida 1 Palta (aguacate) Estragon Pimienta rosada Gotas de Limon Gotas de Chile verde Sal Pimienta a gusto Brotes de alfalfa Leche Nata
© P.L.C.F. 2026
Laboratorio culinario Recetas sencillas  Home Lab. culinario Arte gastronómico
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Copitas de dos Salmones y Palta  Elaboración:  Para preparar un entrante sofisticado y equilibrado, comienza cocinando el salmón fresco —o descongelado— optando preferentemente por la plancha para preservar sus aromas naturales y mantener sus jugos interiores; si prefieres hervirlo, sumerge el pescado en agua apenas hirviendo durante unos minutos hasta que el centro esté tierno pero manteniendo una textura semi cruda, ideal para conservar su delicadeza. Deja enfriar el salmón y luego procésalo junto con un poco de su propio jugo hasta obtener una pasta homogénea y untuosa, nunca líquida; incorpora suavemente crema fresca, ajusta con sal y pimienta para realzar su sabor. Con esta crema rellena generosamente copitas o cucharas, reservándolas en frío para que el relleno ocupe aproximadamente un tercio del volumen total. A continuación, prepara una pasta de palta madura triturándola con tenedor o batidor manual, aromatizarla con unas gotas de limón y un toque sutil de ají verde —como el Diaguita o cualquier guindilla al gusto—, cuidando que el picante no opaque la suavidad del plato; salpimienta al gusto y distribuye esta capa sobre el salmón, refrigerando nuevamente por al menos 15 minutos (o 5 en congelador para acelerar). Para el montaje final, bate queso crema Philadelphia con sal, pimienta y una buena pizca de estragón o ciboulette —si prefieres cilantro, incorpóralo mejor a la palta—, ajustando la textura con un poco de leche o crema líquida para obtener una consistencia cremosa y fácil de untar. Extiende esta capa sobre la palta, limpia cuidadosamente los bordes con papel húmedo para una presentación impecable y decora con delicadas hojas de salmón ahumado. Remata con una cucharadita de crema sazonada con estragón y salpimentada, formando una flor con trozos de salmón para aportar volumen y elegancia. Conserva en refrigeración hasta el momento de servir, y justo antes de hacerlo, espolvorea pimienta rosa, añade un toque de estragón o la hierba fresca de tu elección y corona con brotes tiernos de alfalfa o puerro, logrando un bocado fresco, aromático y visualmente irresistible. Emplatado:  Servir frio.  Comentario:  Magnífico plato fácilmente realizable