P.L.C.F.
Mis viajes por el mundo
Viajando el libertad
Decir Israel es decir intensidad. Pocos lugares ofrecen tan aliciente para el espíritu, el intelecto y los
sentidos por kilómetro cuadrado. Es un lugar en el que tres continentes, África, Asia y Europa, se encuentan; el
paisaje y sus habitantes son una fusión de estos tres continentes, una mezcolanza de conflictos y armonías.
después de todo, ésta es la Tierra Prometida a la cual, según la tradición, Moisés condujo a las Hijos de Israel,
el lugar donde Abraham forjó su alianza con Dios, donde Cristo pronunció sus sermones y murio en la Cruz y
donde Mahoma ascendio a los cielos.
No hay que ser creyente para disfrutar de todo eso. Acaso los milagros sean cuestión de fe, pero lo que a
la vista de la historia no admite discusión es que ésta es la tierra de la Biblia, la cuna del monoteísmo, una geo-
grafía con la que nos familiarizamos desde la infancia. Sus nombres reverberan en la mente y estimulan su
curiosidad: Jerusalén, Galilea, Belén, Yafo, Jericó, el río Jordán.
Se puede rezar en el Templo de Jeruralén, frete al único muro que dejaron en pie los romanos, pasear-se
por la Vía Dolorosa, visitar el Santo Sepulcro y el Golgota. Se puede visitar la mezquita de al-Aqsa en la
Explana- da de las Mezquitas, para los judíos el Monte del Templo y para los musulmanes el Santuario Noble.
En los últimos milenios han acontecido multitud de acontecimientos históricos, el último ha sido la fundación del
“Es- tado judío”, ocasionando muchos conflictos recientes.
Comienzo el viaje en Madrid con dirección Tel Aviv, yendo al norte de Israel siguiendo la vida de Jesús de
Nazaret para culminar en Jerusalen
Viaje a Israel. Invierno de 2008
Yahvé, Dios, Alláh
© P.L.C.F. 2008