P.L.C.F.
Mis viajes por el mundo
Viajando el libertad
Durante siglos el mundo no ha sabido qué pensar de Rusia, descrita indistintamente como un país de inmensas
riquezas o de indescriptible pobreza, de crueles tiranos o de mentes excelsas, de generosa hospitalidad o
de pesada burocracia, de hermosos ballets o de monstruosidades industriales, de piedad religiosa o de
desbocado hedonismo, todas ellas eternas verdades que coexisten con paisajes igualmente variados de
tundra helada y playas soleadas, densos bosques de abedules y pinos, y profundos y misteriosos lagos,
montañas nevadas y ondulantes praderas, las famosas estepas. Si a ello se le añaden antiguas fortalezas,
palacios lujosos, elegantes iglesias y pueblos de madera perdidos en el tiempo, empieza a hacerse evidente
que se trata de un país increíble.
Este viaje comenzó en Madrid dirección Moscú, invadido por el humo causado por innumerables incendios,
para visitar el llamado anillo de oro, pueblecitos alrededor de la capital que son autenticas joyas, para el final
visitar la imperial ciudad de San Petersburgo, también llamada Stanlingrado y Leningrado en el pasado, con el
lujo desbordante de los Zares.
La épica historia rusa está repleta de personajes de talla excepcional, como Iván el Terrible, Pedro el Grande,
Stalin o Boris Yeltsin, ejemplos de dirigentes que cubren todo el espectro posible, desde reformistas ilustrados
hasta déspotas asesinos. Rusia ha sido desde siempre un país multiétnico habitado por una enorme y
pintoresca variedad de pueblos nativos e invasores, suyos descendientes siguen habitándola
Viaje a Rusia. Verano de 2010
Zares y Soviét
© P.L.C.F. 2010